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Así quedan los salarios tras la subida pactada en los convenios de marzo

La subida salarial fijada en los convenios colectivos creció hasta el 2,4%, pero todavía está lejos del incremento de los precios del 9,8% reflejado en el IPC.

 

Así quedan los salarios tras la subida pactada en los convenios de marzo
La subida de los salarios es mucho menor que la del IPC.
Javier Martín
 

Los trabajadores pierden poder adquisitivo. Los salarios acordados en los convenios colectivos han subido un 2,4%, según los datos ofrecidos por el Ministerio de Trabajo, una cifra muy alejada del 9,8% del Índice de Precios al Consumo (IPC), confirmado esta misma semana por el Instituto Nacional de Estadística. 

Es cierto que los sueldos crecen con respecto al mes anterior, ya que son una décima más altos que en febrero, pero todavía son insuficientes para que los empleados puedan hacer frente a la subida generalizada de precios

Los convenios colectivos afectan a un total de 4.937.928 trabajadores, de 1.892 empresas. Y hay que resaltar que la subida de salarios pactada en la negociación colectiva queda igual que la realizada en los convenios anteriores a 2022, que se quedó en el 2,39%. 

Cuánto han subido los salarios tras los convenios colectivos

Un IPC histórico, situado en el 9,8%, no se corresponde con la revalorización de los sueldos, situada en el 2,4% momentáneamente, dando lugar a la pérdida de poder adquisitivo y la rebaja del nivel de vida.

España se enfrenta a su mayor devaluación salarial en los últimos 40 años. ¿Qué quiere decir esto? Que los sueldos cada vez valen menos. Es decir, que cada vez se paga más por los bienes y servicios básicos para el día a día, que crecen a mayor ritmo que lo hace el sistema de revalorización salarial que despliega el Gobierno cada vez que se desata la inflación, como está ocurriendo.

Evolución de los salarios y del IPC.

Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) confirmaron que la tasa del índice de Precios al Consumo (IPC), que mide generalmente el coste de vidacerró marzo en el 9,8%. Y las previsiones, con la guerra entre Ucrania y Rusia sin fin a corta plazo, son pesimistas: se presupone que ya estará instaurado en las dos cifras.

La respuesta a este abrasante caldo de cultivo para los bolsillos de los españoles la tienen la desmesurada factura de la luz, la crisis de los precios de la gasolina o el diésel o los cuellos de botella en la cadena de suministro. Esto podría acabar desencadenando, según estimaciones del Banco de España, en una inflación promedio del 7,6% en 2022 respecto al año anterior.

Inflación: ¿Cuánto dinero pierden los españoles?

Y los sueldos, por su parte, se prevén que lo hagan por debajo del 4%. Una pérdida de poder adquisitivo, por tanto, del 3,6%. Desde 1984, cuando el IPC era del 11,3% y la escalada salarial, del 7,8%, no era tan acusado ese desfase entre coste de vida y salarios y que se está convirtiendo en una de las problemáticas en primera plana mediática.

Un mal que se repite en el tiempo. Ya el año pasado, en 2021, los españoles perdieron 1,5 puntos de poder adquisitivo, la mayor en lo que va de siglo XXI. En otras palabras, los salarios, de media, valen unos 400 euros anuales menos que el curso anterior.

Inflación: los sindicatos reclaman subidas salariales del 5% 

Para subsanar lo que hay y lo que viene, las principales asociaciones sindicales del país han venido reclamando al Ministerio de Trabajo, como mínimo, que los salarios asciendan un 5%.

Algo que rechazaron frontalmente las organizaciones patronales Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) y Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME), al aludir deficiente salud económica empresarial por las secuelas del Covid-19, y también FMI, al considerar que era contraproducente, agravando el problema ya que al pagar más en sueldos deberían compensar aumentando el precio de lo que venden.

España, de los países donde menos se piden aumentos de sueldo 

Junto a Alemania, los trabajadores de España son los que menos se lanzan a reclamar subidas salariales, según una encuesta de YouGov. Las razones no son categóricas, aunque entre ellas se citan la poca fe en el éxito de la petición, motivos culturales, miedo o una estructura precaria que lo imposibilitaría.

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