La subida de impuestos al tabaco o una restricción de los puntos de venta y prohibir determinados productos alternativos al cigarrillo como tabaco calentado, vapeadores o bolsas de nicotina, son algunas de las medidas empleadas por los gobiernos para reducir el tabaquismo. Pero la experiencia que se ha constatado en varios países muestra que cerrar el mercado legal no siempre va de la mano de una reducción de la demanda, especialmente cuando los consumidores no tienen acceso a alternativas reguladas.
No hay que olvidar que, cuando se hace referencia a los riesgos para la salud de las personas, el consumo del tradicional cigarrillo es mucho más perjudicial que el de las alternativas existentes como el tabaco calentado o los vaper. Pero esto se agrava cuando el consumo de este producto se realiza con unidades procedentes del mercado ilegal ya que no existe control sanitario sobre determinadas sustancias como el plomo o el cadmio y, por ende, de la nicotina.
En algunos casos, endurecer la normativa provoca una caída de las ventas legales y de la recaudación fiscal fiscal mientras crece el comercio clandestino y países como Maldivas, Bután, Nueva Zelanda o Bangladesh han llegado a eliminar o suavizar algunas de sus políticas tras comprobar sus efectos.
Francia, Reino Unido, México y Australia mantienen o preparan algunas de las regulaciones más estrictas y en todos los datos aparece el mismo riesgo y no es otro que buena parte de los fumadores decida cambiar de proveedor en vez de abandonar el consumo, favoreciendo a redes de contrabando que venden tabaco y productos de nicotina que no han pasado por controles sanitarios ni fiscales.
Leyes más duras en Francia y Reino Unido
Francia combina desde hace años las subidas de impuestos con el empaquetado neutro y la prohibición de publicidad. El precio de una cajetilla ya está en torno a los 12 euros pero estas medidas no son suficientes y este país se ha convertido en el mayor mercado ilícito de cigarrillos de Europa.
Como apunta KPMG en un informe, casi el 41% de los cigarrillos consumidos en Francia durante 2025 procedía de canales ilegales, esto es, unas 20.500 millones de unidades. El vicepresidente de la Asamblea Nacional francesa, Christophe Blanchet, ha avisado de que el tráfico ilegal de tabaco está cambiando, convirtiéndose en una especie de “narcotráfico bis”. Las redes implicadas moverían casi 4.000 millones de euros y afrontan castigos que son considerablemente menores que los de tráfico de drogas.
A esto habrá que sumar que el Plan Nacional de Lucha contra el Contrabando del periodo 2023-2025 expiró a comienzos de este año sin que se diera a conocer una nueva estrategia.
El mercado clandestino de tabaco no se centra en la frontera, se mueve por dentro del mismo territorio francés de modo que está mermando la recaudación y generando continuos problemas de inseguridad.
Las personas nacidas en 2009 o antes no podrán comprar tabaco en Reino Unido
En el caso de Reino Unido se ha optado por una estrategia distinta, y esta parte de la aprobación de la norma ‘Tobacco and Vapes act’ en abril de 2026. Según este documento, desde el 1 de enero de 2027 sube la edad mínima para comprar tabaco un año cada año, y las personas que hayan nacido en 2009 o antes no podrán comprarlo legalmente.
La norma no castiga el consumo ni la posesión y tampoco la venta pero permite regular los sabores, empaquetado y la publicidad de los productos de nicotina. Los comerciantes y los expertos ya han avisado de que la prohibición generacional tiene el riesgo de abrir un mercado paralelo para quienes pese a ser adultos, no puedan comprar cigarrillos legalmente.
Reino Unido mantiene una diferencia importante con otros países, y es que el sistema sanitario británico reconoce el cigarrillo electrónico como una herramienta válida para dejar de fumar. La tasa de tabaquismo es del 10%, menor a la que aparece en otros países con políticas restrictivas para el vapeo.
Maldivas, Nueva Zelanda, Bután y Bangladesh rectificaron
Maldivas fue el primer país que prohibió generacionalmente el tabaco en noviembre de 2025 con una norma que impedía comprar o consumir estos productos a todas las personas que hubieran nacido a partir del 1 de enero de 2007. Un año antes, ya se habían prohibido los vapeadores y los cigarrillos electrónicos para toda la población.
También se subió el impuesto al tabaco, una política por la que el presidente Mohamed Muizzo consiguió un reconocimiento por parte de la OMS (Organización Mundial de la Salud) en 2025. Pero el Parlamento aprobó en junio de 2026 por unanimidad que se redujera a la mitad el impuesto a la importación pasando de 8 a 4 rufiyaa por cigarrillo, mientras que los aranceles bajaron del 50% al 30%.
Por parte del Ejecutivo anterior, se dijo que la subida previa disparó el comercio ilícito. Las importaciones legales de cigarrillos bajaron un 77,5% durante 2025 y los ingresos conseguidos por los aranceles pasaron de 100 millones de rufiyaa a 5 millones. La oposición calcula que la pérdida de recaudación acumulada desde 2024 ronda los 2.000 millones de rufiyaa, unos 130 millones de euros.
Nueva Zelanda dio marcha atrás a la prohibición generacional
Nueva Zelanda también dio marcha atrás a la promoción generacional, con una ley anunciada en 2022 en la que se contemplaba impedir la venta de tabaco a los más jóvenes, reduciendo los puntos de venta autorizados de 6.000 a 600 y limitando la cantidad de nicotina. Pero esta norma fue derogada el 27 de febrero de 2024 cuando se produjo un cambio en el Gobierno.
El nuevo Ejecutivo unió inicialmente la decisión con la necesidad de conservar los ingresos fiscales para financiar las rebajas tributarias acordadas por la coalición. Luego, se señaló el riesgo de alimentar el mercado negro concentrando la demanda en un grupo reducido de establecimientos.
El país sigue reduciendo el consumo de cigarrillos por una estrategia nueva que permite el acceso al vapeo, y la tasa de fumadores diarios ha pasado del 16% registrado una década antes al 6,8%mientras que el 11% y el 12% de la población adulta usa cigarrillos electrónicos.
En Bután también se ha rectificado, ya que el país prohibió completamente la venta y el cultivo de tabaco en 2024 pero la demanda siguió abasteciéndose por el contrabando procedente de India. En 2021 se levantó la prohibición y volvió la comercialización ilegal de algunos productos.
Algo similar pasó en Bangladesh donde la prohibición de los vapeadores, las bolsas de nicotina y el tabaco calentado apenas duró 4 meses, la medida que fue aprobada a finales de 2025 fue revertida en abril de 2026 tras cubrir la demanda por parte del mercado clandestino con productos importados que no contaban con controles fiscales ni sanitarios.
México y Australia se enfrentan al crimen organizado
México aplica desde enero de 2023 una de las leyes antitabaco más estrictas del mundo, que prohíbe fumar en todos los espacios públicos, incluidos parques, playas y estadios. También impide cualquier forma de publicidad, promoción, patrocinio o exhibición del tabaco en los establecimientos.
En enero de 2026, el país amplió estas restricciones con la prohibición de vender vapeadores y cigarrillos electrónicos. Según el informe ‘Humo, vapeo y poder’, elaborado por la organización Defensorxs, el mercado ilícito de tabaco y vapeadores mueve actualmente entre 15.000 y 20.000 millones de pesos al año.
El documento sostiene que siete grandes organizaciones criminales, entre ellas el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación y La Nueva Familia Michoacana, han incorporado este negocio a sus actividades. Estas redes participan en la fabricación ilegal, la importación, el robo de mercancía, la distribución y la extorsión a comerciantes.
Un día después de entrar en vigor la prohibición de los vapeadores, las autoridades mostraron más de 50.000 dispositivos incautados en el Zócalo de Ciudad de México. Pese a las penas previstas, que pueden alcanzar los ocho años de prisión, estos productos continúan vendiéndose en las calles de la capital.
En España se debate la Ley Antitabaco
Este debate también alcanza a España en plena reforma de la Ley Antitabaco. Tres antiguos altos cargos de la OMS han defendido en un artículo publicado en Nature Health una regulación proporcional al riesgo, combinando controles estrictos sobre los cigarrillos convencionales con un acceso regulado a productos sin humo. Según sus autores, esta estrategia podría ayudar a reducir la tasa mundial de tabaquismo por debajo del 5% en 2040.
Los ocho casos no son idénticos y no permiten atribuir todos los cambios únicamente a las prohibiciones o los impuestos. Sin embargo, sí reflejan un patrón común en el que se refleja que si sigue existiendo demanda pero no hay una alternativa legal, una parte del consumo se puede desviar a vendedores clandestinos.

