Trabajar en el campo es una tarea sacrificada, pero hacerlo con casi 80 años cargando además con parte de la cosecha durante kilómetros supone un esfuerzo todavía mayor. Esto es lo que hace un agricultor de 78 años de la India, que camina cerca de 12 kilómetros cada día con unos 25 kilos de verduras sobre los hombros para poder vender los productos que cultiva.
El agricultor vive en una aldea y mantiene a diario esta rutina pese a su edad. Cada jornada, según recogen desde The Tribune, recoge la verdura en su campo, las carga sobre sus hombros y hace un trayecto a pie hasta la ciudad cargado con 25 kilos para venderlas directamente a los consumidores.
Para él, seguir trabajando la tierra no es únicamente una forma de ganarse la vida, sino una forma de poder conservar su independencia y seguir ligado a la tierra en la que ha trabajado toda su vida. Su forma de cultivar, además, se basa en métodos tradicionales y no utiliza fertilizantes ni pesticidas químicos.
Cultiva las verduras sin fertilizantes ni pesticidas químicos
El agricultor practica una agricultura completamente natural, utilizando estiércol de vaca como abono y técnicas que, según explica, han ido pasando de una generación a otra.
“Todo lo que crece en la naturaleza tiene su cura en la naturaleza. Toda enfermedad tiene una solución natural; solo hay que comprenderla”.
Aunque reconoce que sus verduras pueden no tener el mismo aspecto que otras que se encuentran en los mercados, defiende que se trata de alimentos cultivados de forma natural y sin productos químicos. Una vez cosechados, él mismo se encarga de transportarlos y venderlos.
A pesar de que las carreteras llegan actualmente a muchas de las aldeas de la zona, el hombre sigue realizando a pie los casi 12 kilómetros diarios cargando con alrededor de 25 kilos.
Pide a los jóvenes que no vendan las tierras de sus familias
El agricultor también aprovecha su experiencia para lanzar un mensaje a las generaciones más jóvenes. Les pide que no vendan las tierras heredadas de sus familias ni abandonen la agricultura únicamente para buscar una vida en las ciudades.
Considera que dejar los pueblos termina perjudicando tanto a las propias tierras como a las comunidades que dependen de ellas. Frente a ello, defiende que trabajar las propiedades familiares permite mantener la autosuficiencia y conservar el vínculo con el campo.