La inteligencia artificial está cambiando la forma de trabajar y mantiene abierto un debate sobre cuántos empleos podrían desaparecer durante los próximos años. Sin embargo, Mark Zuckerberg, fundador y CEO de Meta, considera que la pérdida de puestos de trabajo no tiene por qué ser una consecuencia inevitable de esta tecnología.
Durante una entrevista en Idea Generation, Zuckerberg explicó que el resultado dependerá del uso que las empresas y los trabajadores hagan de la IA. A su juicio, existe una diferencia importante entre utilizarla únicamente para automatizar tareas y emplearla para que las personas sean capaces de producir más y desarrollar nuevas actividades.
“Si las empresas se vuelven muy buenas automatizando más rápido de lo que las personas mejoran su productividad, se podría asumir que el número de empleos disminuirá”, explica. Pero plantea también el escenario contrario. “Si nos centramos en empoderar a las personas y hacerlas más productivas, en teoría debería haber más trabajos en el futuro, no menos”.
Zuckerberg cree que la pérdida de empleos por la IA no es inevitable
El empresario reconoce que existe una preocupación por el impacto de la automatización en el mercado laboral, pero cuestiona que necesariamente vaya a producirse una destrucción masiva de empleo. “Creo que la gente asume que eso es inevitable. Yo realmente no creo que lo sea”, sostiene.
Para Zuckerberg, el equilibrio dependerá de quién controle las herramientas de inteligencia artificial y para qué se utilicen. Por ejemplo, un escenario en el que unas pocas compañías se dediquen exclusivamente a automatizar el trabajo intelectual podría tener consecuencias negativas. “Si solo tienes unas pocas empresas centradas en automatizar todo el trabajo del conocimiento, probablemente no sea un gran futuro”, afirma.
En cambio, defiende un modelo en el que una parte importante del desarrollo tecnológico se centre en ayudar a los trabajadores a realizar mejor sus tareas y aumentar sus capacidades.
Su apuesta por una “superinteligencia personal”
Esta idea está relacionada con lo que Zuckerberg denomina “superinteligencia personal”, un modelo en el que cada persona disponga de una inteligencia artificial adaptada a sus necesidades y capaz de ayudarla durante el día. El CEO de Meta considera que la tecnología debería estar ampliamente distribuida entre la población y no concentrarse únicamente en grandes empresas. “Nuestra filosofía como compañía está más del lado de empoderar a los individuos”, explica.
Zuckerberg cree que proporcionar estas herramientas directamente a las personas puede ser importante para el empleo. En su opinión, una IA que aumente la productividad individual podría permitir a los trabajadores desarrollar tareas que antes requerían conocimientos técnicos específicos.
Uno de los ejemplos que utiliza es la programación. Según explica, herramientas cada vez más avanzadas permitirán que personas sin formación como ingenieros puedan crear aplicaciones o automatizaciones simplemente indicando a la inteligencia artificial qué necesitan.
“Las empresas siempre intentan hacer las cosas de forma más eficiente”
El fundador de Meta reconoce que la automatización no es un fenómeno nuevo, ya que “las empresas siempre intentan hacer las cosas de una manera más eficiente”. La diferencia, según explica, es la velocidad que puede alcanzar ahora este proceso gracias a la inteligencia artificial.
Si las compañías automatizan puestos mucho más rápido de lo que los trabajadores consiguen aprovechar estas herramientas para aumentar su productividad, el resultado podría ser una reducción del empleo.
Precisamente por eso defiende que el desarrollo de la IA no se centre únicamente en sustituir trabajadores. Para Zuckerberg, el objetivo debería ser proporcionar herramientas que permitan a las personas trabajar mejor y crear nuevas oportunidades profesionales.
También advierte de los riesgos
El empresario no niega que una tecnología tan potente pueda generar problemas. “Cualquier nueva tecnología poderosa da a las personas la capacidad de hacer cosas buenas y también puede darles la capacidad de hacer cosas malas”, reconoce. Entre los riesgos que menciona están los ciberataques, el desarrollo de armas biológicas y los cambios que podría provocar la automatización en el mercado laboral.
A pesar de ello, Zuckerberg se muestra optimista sobre el futuro y considera que la solución está en poner las capacidades de la inteligencia artificial al alcance del mayor número posible de personas.