Iñaki, 31 años, electricista y autónomo: “Mi principal problema ha sido que encontrar a gente, es imposible”

El joven empresario navarro asegura que tiene trabajo suficiente para ampliar su plantilla, pero la falta de profesionales cualificados y el tiempo necesario para formar a nuevos empleados termina retrasando las obras.

Iñaki, 31 años, electricista y autónomo: “Mi principal problema ha sido que encontrar a gente, es imposible” |Canva/Youtube (José Elías)
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Al igual que ocurre en otros oficios tradicionales como el de fontanero, en el que España necesita cubrir 25.000 puestos debido a la falta de relevo generacional, el de electricista es otro de esos trabajos que la gente joven y de las últimas generaciones ha ignorado en cierta manera y que ahora tiene una gran demanda de profesionales.

Iñaki Martínez, un fontanero autónomo de 31 años, sabe bien de este tema. Lleva más de 5 años al frente de una empresa de Navarra dedicada a instalaciones de electricidad, climatización, aerotermia y fontanería. El negocio funciona y tiene trabajo, pero se ha encontrado con un problema cuando intenta seguir creciendo: encontrar trabajadores.

En el momento de una entrevista realizada en febrero de 2025 contaba con dos empleados y reconocía que la cantidad de encargos había terminado siendo incluso superior a lo que esperaba.

“Pensaba que no iba a llegar a tener tanto trabajo. Entonces mi principal problema ha sido pues que el encontrar gente ha sido o... es imposible. En el sector de la construcción es muy difícil”, explicaba.

Falta gente, pero también profesionales cualificados

Para Iñaki existen dos problemas. Por un lado, la escasez de mano de obra y, por otro, la falta de cualificación de parte de las personas disponibles. Una situación que dificulta contratar incluso cuando existe trabajo suficiente para ampliar la plantilla.

De hecho, el último informe de InfoJobs elaborado junto a Esade registró cerca de 30.000 vacantes relacionadas con la electricidad durante 2025.

Pero contratar a una persona sin experiencia tampoco resuelve automáticamente el problema. Iñaki explica que es necesario dedicar parte de la jornada de trabajadores ya formados a enseñar a quienes llegan. “Me ralentiza mucho el medio de formar a las personas”, reconoce.

Durante ese periodo, tanto quien enseña como quien está aprendiendo avanzan más despacio en las obras, algo que termina repercutiendo directamente sobre los plazos.

Por qué hay listas de espera para hacer una obra

Esta situación ayuda a explicar, según el electricista, por qué algunos clientes tienen que afrontar largas listas de espera para realizar reformas o iniciar nuevas construcciones. No se trata únicamente de que haya pocos profesionales, sino también del tiempo necesario para conseguir que los nuevos trabajadores alcancen la cualificación necesaria.

Aun así, Iñaki considera que formar a trabajadores es el único camino para solucionar el problema a largo plazo y pone como ejemplo uno de sus propios empleados.

“Una persona que cogí la formé y ahora es un oficial de primera como Dios manda”, explica. Para él, por tanto, el problema no está en la falta de encargos, sino precisamente en todo lo contrario: hay trabajo, pero faltan profesionales preparados para coger esos puestos.

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