Tras confirmar su marcha de la presidencia del Banco Central Europeo (BCE) el próximo 7 de febrero de 2027, Christine Lagarde compareció el pasado jueves para anunciar que los tipos de interés se quedaban en el 2,5%, a pesar de las predicciones de muchos economistas que avisaban de una más que probable subida. La decisión de un alza de tipos antes de Navidad podría poner en jaque a miles de personas que cuentan con una hipoteca a tipo variable.
Esto es así por la evolución del Euríbor, que según los datos del Banco de España ha cerrado el mes de septiembre en el 3,247%, lo que supone el nivel más alto desde julio de 2024. Un punto que estuvo sobre la mesa del Consejo de Gobierno de la principal institución financiera europea, donde se debatió la posibilidad de subir los tipos incluso este mes. Pero la idea fue descartada y se pensó en emplazar este aumento hasta diciembre.
Lagarde consideró, como anunció posteriormente, que si no se dan cambios en la situación “la dirección es clara”. “Hemos tomado la decisión unánime de que estábamos en una posición bastante buena como para esperar información adicional” y ha resaltado que, en la reunión que se mantendrá el 17 de diciembre se podrán presentar datos nuevos y un informe macroeconómico elaborado por los expertos de la entidad.
“A menos que haya un acontecimiento importante, la dirección que vamos a tomar está clara para todos”, ha afirmado la francesa.
La inflación actual “podría haber justificado una subida”
El problema actual con la inflación por todo el mundo podría haber justificado una subida de tipos de interés, aunque no llega al nivel de tener que preocuparse a niveles elevados y deja abierta la puerta a una nueva negociación en diciembre.
El Consejo está especialmente atento a dos puntos, el primero de ellos es el precio de la energía y cómo este afecta a la inflación pero también hay que seguir pendiente del aumento del coste de la financiación a largo plazo con un repunte en el rendimiento de los bonos soberanos a 10 años.
El Consejo de Gobierno del BCE señalaba que una subida sería lo más adecuado pero al final se optó por un “enfoque prudente”.
Preguntada por la situación financiera en Francia, Lagarde ha sido cauta (uno de sus posibles nuevos destinos, además de el Foro de Davos estaría en el gobierno galo) porque la semana pasada allí se rozó el coste más alto de 2002 en lo referente a la deuda. Esta es para financiarse a 10 años vista tras notar un “incremento significativo no específicamente en un Estado miembro o en toda Europa sino en el mundo entero” aunque ha dicho que en algunos de los Veintisiete están dándose “desafíos particulares”.
No se va a bajar el número de reuniones
Una de las propuestas por parte de algunos miembros del consejo del BCE ha sido el de reducir el número de reuniones que se mantienen cada año para analizar la política monetaria. La idea era seguir la estela de la Reserva Federal de Estados Unidos (La FED) que pasará de ocho revisiones a seis en 2028 con un periodo de adaptación en 2027 donde se han fechado siete encuentros.
“¿Tenemos motivos para reducir nuestra actividad a las reuniones trimestrales? No, y no tenemos planes de limitar el número de reuniones que tratarán sobre la política monetaria”, ha afirmado con contundencia la todavía presidenta del BCE.