Cortar unos setos o modificar los límites de unas tierras agrícolas puede requerir autorización y estar sujeto a determinadas restricciones, especialmente cuando se trata de elementos que llevan décadas formando parte del entorno, y si se hace sin ellas puede ser motivo de sanción. Esto es lo que ha ocurrido en Irlanda, donde una empresa vinculada a unas tierras agrícolas ha sido multada con 100.000 euros por retirar más de un kilómetro de setos y realizar otras modificaciones en las parcelas.
Las infracciones tuvieron lugar entre 2022 y 2023 y fueron descubiertas tras una inspección del Departamento de Agricultura en la que se descubrió que se habían eliminado unos 1.150 metros de setos maduros, cuando el límite permitido era de 500 metros, según se indica en la sentencia que recogen desde Irish Farmers Journal.
Te puede interesar
La inspección tuvo lugar tras la denuncia de un miembro de una asociación dedicada a la protección de los setos y su biodiversidad y, tras ella, los directores de la empresa se declararon culpables de cuatro infracciones.
Los setos eliminados tenían su origen en los siglos XVIII y XIX
El problema en este caso no solo fue la poda de los setos, sino que al hacerlo se modificaron los límites de las propiedades por encima de lo permitido, pasando a tener parcelas de 18,5 y 6,85 hectáreas.
Durante estas intervenciones se retiraron dos taludes de tierra que el Departamento de Agricultura ya había prohibido retirar en 2022, pero pese a esta prohibición fueron eliminados en 2023, algo que el tribunal tuvo especialmente en cuenta a la hora de valorar la gravedad de los hechos.
Durante la vista se explicó que los setos retirados databan de los siglos XVIII y XIX y que serían necesarios alrededor de 50 años para recuperar un nivel de biodiversidad similar y volver a generar la misma interacción entre la flora y la fauna.
La multa inicial era de 150.000 euros
La sanción fue fijada inicialmente en 150.000 euros, pero terminó reduciéndola a 100.000 euros después de tener en cuenta varios factores, entre ellos que la empresa se había declarado culpable, había reconocido públicamente sus errores y había implantado medidas para evitar que una situación similar volviera a repetirse.
De los 100.000 euros, se impusieron dos multas de 16.666 euros por los cargos relacionados con la eliminación de los setos y otras dos de 33.334 euros por las infracciones vinculadas principalmente a la retirada de los taludes. La sanción máxima a la que se enfrentaba la empresa podía haber alcanzado los 250.000 euros.