Cuando una persona mayor empieza a tener dificultades para moverse o realizar algunas tareas del día a día, vivir cerca de la familia puede convertirse en una gran ayuda. Esto es lo que ha decidido hacer un joven belga de 22 años, que instaló una casa prefabricada de 50 metros cuadrados en el jardín de su abuelo de 77 años para poder vivir junto a él y ayudarlo después de que comenzara a tener problemas de salud.
Según recoge el periódico belga Het Nieuwsblad, el abuelo había sufrido una herida en una pierna y tanto su nieto como la madre de este tenían que acudir todos los días a su vivienda para curársela y ayudarle en algunas tareas como hacer la compra. “Lo visitábamos a diario para curarle la herida e ir a la tienda. Conducir y caminar se le había hecho difícil porque ya no le llegaba la sangre a los dedos de los pies”, explicó el joven.
Además de las dificultades para desplazarse, la familia estaba preocupada por la posibilidad de que el hombre pudiera caerse cuando estuviera solo. Por eso, el nieto decidió cambiar sus planes y mudarse directamente al jardín de su abuelo, de forma que pudiera estar cerca si necesitaba ayuda.
Construyeron la casa de 50 metros cuadrados en pocas horas
El nieto trabajaba en una empresa de casas modulares, lo cual facilitó mucho la tarea de poder instalar la casa en poco tiempo. Aprovechando las facilidades de este tipo de construcciones, instaló en el terreno de su abuelo una vivienda prefabricada de unos 50 metros cuadrados en la que vivir sin tener que trasladarse a la casa principal.
El montaje, además, fue especialmente rápido. “Después de unas horas, la casa estaba en pie en el jardín”, explicó el joven sobre la instalación de la vivienda.
De esta forma, ambos pueden mantener cierta independencia, pero el nieto estará a pocos metros si su abuelo necesita ayuda para comprar, desplazarse o ante cualquier emergencia.
“El abuelo y yo comemos juntos todos los días”
La decisión de mudarse con su abuelo no solo ha solucionado el poder ayudarle con más facilidad o poder estar cerca si le pasa algo, sino que también ha terminado con un problema que el mayor empezaba a notar, la soledad.
Aunque recibía visitas frecuentes de su familia, pasaba buena parte del tiempo solo en casa, algo que cambió por completo al tener a su nieto viviendo prácticamente al lado.
El joven asegura que ambos están ilusionados con esta nueva etapa y que quieren compartir algunas de las tareas diarias mientras la salud de su abuelo lo permita. “El abuelo y yo comemos juntos todos los días”, explicó.
La idea es que los dos se vayan turnando para cocinar y puedan pasar más tiempo juntos, mientras el joven permanece cerca para ayudarlo cuando lo necesite.

