El Banco Central Europeo (BCE) tomó la decisión de subir de nuevo los tipos de interés colocándolos en el 2,5%, lo que supone un segundo alza del precio del dinero en este año. Durante la rueda de prensa posterior a la reunión donde se debatía el alza de los tipos en 25 puntos básicos, la presidenta del organismo financiero europeo, Christine Lagarde, explicaba que estos movimientos responden a la tendencia alcista de la inflación.
Ha sido una decisión consensuada por los miembros del Consejo de Gobierno del BCE quienes han optado por colocar la llamada ‘tasa de depósito’ (DFR) en el 2,5% y los expertos ya están buscando tanto explicaciones a este movimiento como un adelanto a lo que pasará en los próximos meses. Y es que, a su juicio, no se han dado las indicaciones “explícitas” sobre los pasos a seguir.
Lo que se ha hecho es ofrecer “un marco de actuación, manteniendo el enfoque del BCE en los datos y en la toma de decisiones paso a paso y reunión a reunión” aunque, eso sí, encuentran que el mensaje ha sido “claramente restrictivo” ya que “el BCE mantiene abiertas las puertas a una nueva subida de tipos aunque sin comprometerse a llevarlas a cabo”, según palabras de Nicolás Forest, que es director financiero de Candriam.
La intención es conseguir una inflación estable
La ‘guardiana del euro’ ha dicho que por parte de su institución lo que se pretende es un ajuste de todos los instrumentos a su disponibilidad durante este mandato de modo que se garantice una “inflación estable” al tiempo que argumenta que la presión sobre los precios está aumentando de una manera considerable.
“Hemos acometido la subida que estaba prevista, y esto no ha sido ninguna sorpresa. Seguimos manteniendo la vigilancia, los responsables de la política monetaria reconocen que la inflación se mantendrá por encima del objetivo durante un periodo de tiempo prolongado, reforzando la idea de que es posible un endurecimiento monetario en el caso en que el BCE lo crea necesario”, ha dicho Peter Groves que es analista de MFS Invest Management en unas declaraciones recogidas por Europa Press.
Lagarde ha focalizado su intervención en la incertidumbre actual que va de la mano de una inestabilidad geopolítica marcada tanto por la guerra de Ucrania como por las tensiones en Oriente Medio, con el petróleo comprometido.
Pese a esto se aprecia cómo el BCE apuesta por la recuperación económica y mejora las previsiones de crecimiento para 2026 y 2027 apuntando a la resiliencia de la economía europea. Al mismo tiempo, las proyecciones de inflación han girado a una mayor persistencia menos menos intensa.
Una previsible subida en diciembre
Simon Dangor, responsable de inversión macro en renta fija de Goldman Sachs piensa que el BCE “podría estar a punto de subir los tipos en diciembre” ya que el elevado precio de los carburantes y de la energía lastran las presiones inflacionistas.
Por otra parte, el economista de Aberdeen Investments, Feliz Feather, tiene claro que el tono de Lagarde cuando explicaba la subida de tipos deja abierta la posibilidad de aplicar nuevos incrementos. Algo que no contempla David Rees, que es responsable económico de Schroders, que señala que la decisión podrá representar el final del ciclo de las subidas.
Los mercados, explica, ”no deberían dar por hecho que los tipos se van a acercar al 3% salvo que tanto crecimiento como inflación se aceleren de modo significativo”.
La decisión se ha tomado de forma unánime
La subida de tipos de interés se ha tomado de manera “unánime” aunque en el caso de que se decida un nuevo aumento, podría suponer “un problema” para el Consejo de Gobierno del BCE. “Si bien las subidas de los meses de junio y septiembre han contado con el respaldo de todos los miembros del Consejo de Gobierno, ir más allá dividiría al grupo y requeriría superar un listón más alto, las subidas adicionales situarán los tipos oficiales por encima del límite superior de las estimaciones del BCE sobre el tipo neutral y probablemente requerirían unos precios de la energía más elevados durante más tiempo, evidencias de efectos de segunda ronda sobre los salarios o un desanclaje en las expectativas de inflación”, ha dicho.
El analista de Flossbach von Storch, Julian Marx, ha apuntado que “los precios del petróleo y del gas siguen fluctuando considerablemente y continúa siendo imposible predecir cuándo se va a resolver el conflicto en torno al Estrecho de Ormuz”.
Una solución pronta sería positiva porque se restablecería el tráfico de los buques petroleros pero “el bloqueo prolongado podría generar cada vez más presiones inflacionistas en segunda ronda” por lo tanto, “las implicaciones para la política monetaria variarán en función de cómo evolucione la situación”.