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La UE cambia las normas y propone limitar las redes sociales en los menores a una hora al día y prohibir el ‘scroll’ infinito

La ‘EU KIDS ACT’ quiere restringir también los contactos con desconocidos y que los menores de entre 13 y 15 años tengan una cuenta creada por sus padres.

Ursula von der Leyen
La UE cambia las normas y propone limitar las redes sociales en los menores a una hora al día y prohibir el ‘scroll’ infinito |picture alliance/dpa/Philipp von Ditfurth
Antonio Montoya
Fecha de actualización:

Fin al libre uso de las redes sociales por parte de los niños y adolescentes. Viendo cómo empresas como Meta han sido juzgadas por el efecto que sus redes sociales han tenido sobre los más jóvenes y con estudios que ya demuestran el deterioro cognitivo que se produce en los niños debido al uso sin control de las pantallas, Bruselas quiere poner freno y lanza su propia normativa para restringir el uso de las redes sociales. 

Así, la Comisión Europea ha presentado oficialmente la ‘EU KIDS ACT’, una nueva propuesta con la que pretende fijar las mismas reglas de protección para niños y adolescentes en todos los Estados miembros cuando están haciendo uso de las redes sociales.

Según explica el portal oficial de la Representación de la Comisión Europea en España, la propuesta “prohíbe que las plataformas de redes sociales permitan el acceso a los menores de 13 años” y establece una edad mínima de 15 años para abrir una cuenta propia.

Como presentación de esta medida, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, explica que “actualmente, nuestros menores interactúan con las tecnologías más sofisticadas jamás creadas. Unas tecnologías que nunca se crearon pensando en su bienestar. Nuestra EU KIDS ACT invierte la carga de la prueba: corresponde a las plataformas demostrar que son seguras desde su diseño. Y devolvemos el control a los progenitores, proporcionándoles las herramientas necesarias para ayudar a sus hijos e hijas a navegar por un mundo en línea más seguro”.

Para los menores de entre 13 y 15 años, Bruselas quiere aplicar lo que ellos llaman “minicuentas”, es decir, un perfil de redes sociales que sea creado mediante la cuenta del padre, madre o tutor. Estas deberán incorporar medidas específicas como un número limitado de contactos y un tiempo de uso restringido a una hora diaria. Los menores de 13 años tampoco podrían entrar en redes sociales, aunque sí acceder a determinados servicios de vídeo adaptados mediante una cuenta gestionada por sus tutores y con el mismo límite de exposición.

Se acabará el ‘scroll’ infinito para los menores

La norma va bastante más allá de establecer edades mínimas. Bruselas quiere atacar directamente algunas de las funciones utilizadas por las plataformas para prolongar el tiempo que una persona permanece conectada.

La Comisión propone prohibir el “desplazamiento infinito sin puntos de parada”, las estrategias de recompensa y las “notificaciones automáticas durante las horas de sueño”, además del contacto no solicitado por desconocidos. También se prohibirán las recomendaciones basadas en perfiles cuando puedan introducir a los menores en “espirales de contenido nocivo”.

Los perfiles de los menores deberán ser además privados por defecto, mientras que la geolocalización, la cámara y el micrófono estarán inicialmente desactivados.

La medida también llegará a la inteligencia artificial. Los compañeros de IA y los chatbots deberán estar desactivados por defecto y no podrán “simular relaciones interpersonales de manera que creen dependencia emocional”.

Las plataformas tendrán que demostrar que son seguras

Otro de los grandes cambios es que Bruselas pretende “invertir la carga de la prueba”. Es decir, serán las grandes plataformas las que deberán demostrar que sus servicios son “seguros desde su diseño”.

También tendrán que verificar la edad de los usuarios. La Comisión plantea utilizar sistemas como la aplicación europea de verificación de edad, que “no almacena documentos de identidad ni datos biométricos”.

Eso sí, por ahora se trata de una propuesta legislativa. El texto ya ha sido remitido al Parlamento Europeo y al Consejo para iniciar su examen y eventual aprobación.

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