NoticiasTrabajo logo Europa enciende las alarmas: ahorrará gas ante el temor real de un corte ruso del suministro

Europa enciende las alarmas: ahorrará gas ante un corte ruso del suministro

La Comisión Europea (CE) anunció un plan de contingencia con objetivos de ahorro energético. “Rusia nos está chantajeando y está utilizando la energía como un arma; Europa tiene que estar preparada”, afirmó Von der Leyen, presidenta de la CE.

Europa enciende las alarmas: ahorrará gas ante el temor real de un corte ruso del suministro La presidenta de la Comisión Europea,Ursula Von der Leyen
Javier Martín
Javier Martín
Actualizado a:

Vladimir Putin va en serio. El presidente de Rusia avanzó que luciría mano de hierro ante las posibles sanciones que acabará imponiéndole la Unión Europea tras invadir Ucrania el pasado mes de marzo, y lo hará. De hecho, él también tiene su propia lista de sanciones a los países occidentales que le han mostrado la espalda, entre las que se encuentra la de cortar el suministro de gas a la totalidad del continente.
 
Y la amenaza, real, va cobrando fuerza al compás del tiempo. Por ello, la Unión Europea ya ha avisado de que se prepara para ahorrar gas ante un posible corte. Lo hará mediante un plan de contingencia con objetivos de ahorro energético para, en caso de que esto acabe sucediendo, la dependencia de la materia prima rusa sea menor. Más de un 40% del suministro que abastece a la Unión Europea proviene de Rusia.
 


 
"Rusia nos está chantajeando, Rusia está utilizando la energía como un arma. Y por eso, en cualquier caso, ya sea en un importante corte parcial o total del gas ruso, Europa tiene que estar preparada", ha señalado Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. A lo que añadió poco más tarde en Twitter: “Estoy seguro de que podemos superar esta crisis energética, juntos. Saldremos más fuerte”.

¿Cómo será el plan de ahorro de gas de la Unión Europea?

La primera propuesta, acabe Putin o no cerrando el grifo del gas, estaría dotada de carácter voluntario. Es decir, los Estados miembros tratarán de reducir el consumo de gas en un 15% a partir del 1 de agosto y, posteriormente, durante 8 meses, hasta el 31 de marzo de 2022. Eso sí, todo cambiará si Putin decide hacerlo.
 
En ese caso, la Comisión Europea activaría el botón de la ‘alerta de la Unión’, que convertiría la voluntariedad del plan en obligatoriedad, en su mayor porcentaje. Con la base del artículo 122 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, ese botón de alarma podría ser pulsado tanto como por la propia Comisión como por tres Estados miembros cuando exista un riesgo importante de escasez grave de gas o una demanda excepcionalmente alta de gas.
 
La propuesta señala principalmente a las industrias. Ellas van a tener que portar esa bandera de la solidaridad con tal de minimizar el impacto en el mercado único, el daño a las instalaciones o aquellas empresas de valor social. Por ello, sectores que necesitan muchas cantidades de gas, como como las químicas o las metalúrgicas, podrían tener que reducir su producción. O, en el peor de los casos, aceptar parones temporales.

Bruselas pide reducir el consumo energético: consecuencias

"¿Tenemos que tener la luz encendida toda la noche en los edificios de oficinas o en las fachadas de las tiendas vacías? ¿Tenemos que tener el aire acondicionado a 20 grados? Obviamente disminuirá un poco nuestro confort, pero también puede reducir mucho nuestro consumo" se preguntaba el vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans.
 
La Comisión Europea ya se ha encargado de proyectar un tráiler de su aviso. Sin querer elevar la voz de alarma, ha solicitado a los ciudadanos e industrias que racionalicen el consumo de energía: reducir la temperatura del aire acondicionado, por ejemplo. Un hecho que supone un sacrificio en plena ola de calor, pero que supondrá una considerable cantidad de ahorro.
 
Las consecuencias de acabar cortándose parte o la totalidad del suministro serían peligrosas. Se estima que el PIB continental caería un 1,5%. Pero lo que más remarca es la solidaridad, ya que no todos se verían afectados ante un posible corte. Mientras que en España las importaciones rusas son del 10%, en República Checa son del 100%.