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La caída del paro pierde fuerza: de reducirse más de un 6% a comienzos de año a solo un 1,74% en septiembre

Mientras el ritmo de reducción del desempleo se modera mes a mes, la afiliación sigue creciendo con fuerza y suma casi 740.000 trabajadores en el último año.

Fachada de una oficina de empleo
Fachada de una oficina de empleo |Europa Press
Esperanza Murcia
Fecha de actualización:

Septiembre deja una aparente paradoja en el mercado laboral: hay más personas desempleadas, pero también más trabajadores afiliados a la Seguridad Social. El paro registrado aumentó en 23.587 personas respecto a agosto, mientras que la afiliación media creció en 92.327 ocupados, el mayor incremento registrado en un mes de septiembre. Al mismo tiempo, el empleo mantiene un crecimiento interanual del 3,41%, aunque la caída del paro se ha reducido hasta solo el 1,74%.

No se trata de datos incompatibles. La afiliación mide cuántas personas están trabajando y dadas de alta en la Seguridad Social, mientras que el paro registrado recoge a quienes están inscritos como desempleados en el SEPE. Por eso ambos indicadores pueden aumentar al mismo tiempo, especialmente cuando se incorporan nuevas personas al mercado laboral, como ha ocurrido tras el proceso de regularización de extranjeros.

Lo que sí muestran los datos de 2026 es que el ritmo de reducción del paro ha ido perdiendo fuerza. En enero, el número de desempleados era un 6,17% inferior al de un año antes. En mayo, la caída ya se había moderado al 5,47%, en junio al 4,74%, en julio al 3,87%, en agosto al 2,91% y en septiembre se ha quedado en el 1,74%.     

La comparación con hace un año también refleja este cambio de ritmo. En septiembre de 2025 había 153.620 parados menos que doce meses antes, una caída interanual del 5,97%. Este septiembre, la reducción es de 42.160 personas, lo que limita el descenso al 1,74%.

No se traduce en destrucción de empleo

Esta pérdida de fuerza en la reducción del desempleo no viene acompañada de una caída en la creación de empleo. La afiliación media a la Seguridad Social aumentó en septiembre en 92.327 personas respecto a agosto y suma 739.888 ocupados más que hace un año, con un crecimiento interanual del 3,41%.

Este contraste apunta a que el mercado laboral sigue generando empleo, pero no está reduciendo el número de parados al mismo ritmo que a comienzos de año. Además, septiembre estuvo marcado por el impacto de la regularización extraordinaria, con 56.476 personas inscritas como desempleadas tras acogerse a este proceso, mientras que 421.306 afiliados extranjeros regularizados constaban en alta en la Seguridad Social a cierre de mes.

El paro ya crece entre los jóvenes y quienes no tenían empleo anterior

La pérdida de fuerza tampoco se reparte por igual entre todos los colectivos. El caso más llamativo es el de los menores de 25 años. En septiembre había 189.141 jóvenes desempleados, 5.425 más que un año antes, lo que supone un aumento interanual del 2,95%. Es decir, mientras el paro total todavía desciende un 1,74%, entre los jóvenes ya está creciendo respecto a septiembre de 2025.

Algo similar ocurre entre las personas sin empleo anterior. En septiembre sumaban 261.091 desempleados, 32.986 más que hace un año, lo que representa un incremento del 14,46%. 

En este aumento también aparece el efecto de la regularización extraordinaria. Al cierre de septiembre, 56.476 personas inscritas como desempleadas se habían acogido a este proceso y el 52% llevaba menos de un mes registrada en el SEPE.

La contratación también sigue creciendo

Los datos de contratación refuerzan la idea de que el menor descenso del paro no responde, por ahora, a un retroceso generalizado del empleo. En septiembre se firmaron 1.597.612 contratos, un 4,16% más que en el mismo mes de 2025. De ellos, 706.948 fueron indefinidos, un 6,50% más en términos interanuales y el 44,25% del total.  

España sigue creando empleo y mantiene el paro en niveles bajos, pero cada vez hay menos distancia respecto al número de desempleados de hace un año. La evolución de los próximos meses permitirá ver si esta desaceleración responde principalmente a la incorporación de nuevos trabajadores al mercado laboral, en un contexto marcado por la regularización extraordinaria, o si termina trasladándose a una pérdida más generalizada de impulso en la reducción del desempleo.