Hay trabajadores que, al detectar problemas dentro de una empresa, terminan asumiendo responsabilidades que van mucho más allá de su puesto. Intentan corregir fallos de organización, compensar malas decisiones o sacar adelante proyectos que dependen realmente de quienes dirigen la compañía.
Aunque esta iniciativa, a priori, puede parecer positiva, dedicar tiempo, energía y talento a intentar “salvar” una empresa puede acabar desgastando al trabajador cuando no tiene capacidad real para tomar las decisiones importantes. Así lo advierte el orientador laboral Francisco Fernández Yuste, quien señala que asumir como propios problemas de la empresa puede acabar generando un desgaste innecesario.
“No es tu misión arreglar una empresa que no funciona, aunque tengas las habilidades, aunque lo veas claro, pero no te pagan por ello”, comienza explicando en un vídeo compartido en su cuenta de Instagram (@mejoratuexitolaboral), donde da consejos laborales. Para el experto, en lugar de actuar ‘salvador’, el trabajador debe concentrarse en buscar una empresa donde su proyecto y visión sí tenga cabida.
“En vez de invertir toda tu gana, energía y esfuerzo en una tarea que créeme que no vas a resolver porque no es tu empresa ni tomas las decisiones importantes, lo que tienes que hacer es poner todo tu esfuerzo y talento en encontrar un lugar en el que encajes mejor, porque no todos los sitios se merecen ni tu talento ni tu esfuerzo y no eres el salvavidas de nadie”, expone.
“Eres una pieza más en un puzzle que puede encajar o no”
Fernández Yuste insiste en que el trabajador debe entender cuál es realmente su margen de actuación dentro de una empresa. Por mucha experiencia, capacidad o conocimiento que tenga, hay determinadas decisiones que no dependen de él y sobre las que difícilmente puede influir si no forma parte de la dirección.
“Eres una pieza más en un puzzle que puede encajar o no”, detalla el orientador laboral. En este sentido, recuerda que los cambios estructurales de una empresa dependen de quienes tienen capacidad para tomar decisiones y marcar el rumbo empresarial.
“El único mesías que hay en una organización es su CEO y su consejo de dirección, son los que de verdad pueden hacer que las cosas cambien”, señala. Por ello, recomienda no asumir como propios problemas que corresponden a la dirección ni dedicar un esfuerzo desproporcionado a intentar solucionar situaciones sobre las que no tiene control.
Su consejo pasa, en cambio, por dirigir esa energía hacia la propia carrera profesional. “Jamás inviertas tu tiempo, talento y esfuerzo en una empresa que no te merece para nada la pena”, concluye.

