Hasta hace bien poco, el mundo corporativo era la meta: un trabajo de oficina, de lunes a viernes, era sinónimo de triunfo. Sin embargo, las nuevas generaciones están huyendo cada vez más de ese mundo. Y, recientemente, se está viendo cómo algunos jóvenes están recuperando los ‘oficios’. Es el caso de Zoe de la Paz, de 26 años, que dejó su puesto como delineante en una gran empresa de Chicago para perseguir su sueño de costurera.
Ya en el instituto le gustaba coser y, cuando comenzó a sentirse insatisfecha con su día a día laboral, comenzó a coger trabajos esporádicos por las noches y los fines de semana en locales de música cercanos. Su plan era entrar en contacto con las personas que se encargan del vestuario de las producciones y, con suerte, conseguir algún trabajo de costura.
Poco a poco fue ascendiendo hasta encargarse de reponer el vestuario de los camerinos de los artistas invitados. Una oportunidad que le llegó de forma inesperada: estaba poniendo el catering en un concierto de ‘The Weekend’ cuando escuchó que necesitaban a una persona para ayudar a arreglar el vestuario del cuerpo de bailarines.
“Me vi apurada escribiendo mi número en una servilleta y diciéndoles que tenía experiencia en costura”, cuenta para ‘CNBC Make It’, asegurando que tuvo la fortuna de estar “en ese lugar y en ese momento” pero que “uno puede crear su propia suerte en la vida”.
Deja su trabajo de oficina y se va a vivir a un parque natural: “nunca me lo habría imaginado”
En enero de 2023, Zoe dio el paso de dejar su trabajo de oficina de 09 a 17 horas y dedicarse a la costura a tiempo completo. “Daba mucho miedo dejar el mundo empresarial para perseguir mis sueños y hacer aquello que los adultos te dicen que ‘no deberías hacer’”, cuenta. Un cambio que fue no solo laboral, sino también de residencia, ya que se marchó a vivir al parque natural de Yellowstone.
Una amiga suya le había asegurado que, irse a vivir allí, le había cambiado la vida. Y, animada por esa experiencia, comenzó a buscar empleo en la zona. Al final lo encontró, arreglando los uniformes del personal de una cadena hotelera, Ya en su primera temporada, asegura que consiguió hacer los dobladillos a más de 1.000 pares de pantalones.
Además, recicla el material antiguo o dañado para convertirlo en nuevos proyectos, como transformar mochilas viejas en riñoneras para el personal. Actualmente, trabaja unas 40 horas a la semana, de lunes a viernes, con un horario aproximado de 7:00 a 16:00 horas, con descansos.
Ahora su tiempo libre lo pasa disfrutando de la naturaleza, ya sea montando a caballo, haciendo senderismo o disfrutando de alguna de las muchas actividades gratuitas o de bajo coste que organizan los grupos de empleados de Yellowstone. Aunque gana algo menos que antes (19,25 dólares la hora, sobre 16,62 euros), el alojamiento y las comidas son gratuitas para el personal. Así, puede ahorrar más dinero que cuando vivía en Chicago.
A pesar de ello, no quiere vivir para siempre aquí, esperando poder mudarse en octubre para cumplir su verdadero sueño: ir a Nueva York y conseguir trabajar en el departamento de vestuario de Broadway o en la industria cinematográfica. Un sueño que cuando empezó en el mundo corporativo creía olvidado y ahora ha rescatado: “Hace dos años, cuando trabajaba en el mundo empresarial, nunca habría soñado que esto fuera a suceder”, convencida de que acabará consiguiendo su oportunidad.

