Recibir una herencia puede suponer quedarse con los bienes de una persona fallecida, pero también con las deudas que deja pendientes. Cuando las deudas superan a los bienes, muchos herederos optan por renunciar, y es lo que creía haber hecho Sarah, una joven de 21 años que perdió a su padre cuando tenía solo 10 y que años después terminó recibiendo una reclamación de pago de 1.024.000 euros.
“Pensaba que nada peor podía pasarme”, explicó en RTL relatando lo ocurrido con la herencia desde que ella y su hermano quedaron huérfanos siendo unos niños. Tras la muerte de su padre, ambos pasaron varios años viviendo en Egipto con parte de su familia y, cuando regresó a Francia, Sarah empezó a escuchar conversaciones sobre las deudas y la herencia que habían quedado pendientes.
Cuando tenía entre 15 y 16 años, fue con su hermano a un notario para saber qué podían hacer con la herencia, y les explicaron que tenían tres posibilidades: aceptar la herencia, rechazarla o aceptarla bajo inventario, alternativas que también se dan en España. Sarah aseguró que nunca quiso aceptarla porque sabía que estaba cargada de deudas, pero con el paso del tiempo comenzaron a llegarle reclamaciones por cantidades cada vez mayores.
“La última reclamación de pago era de 1.024.000 euros”
Entre los requerimientos de pago de las deudas recibió uno que hizo la situación más que insostenible, “la última reclamación de pago que recibí era por más de un millón de euros, exactamente 1.024.000 euros”, explicó.
En un principio, según su relato, la deuda se había dividido entre los dos hermanos, con aproximadamente 500.000 euros para cada uno. Sin embargo, Sarah recibió posteriormente una llamada de la administración tributaria en la que le comunicaron que su hermano había podido renunciar a su parte porque se encontraba bajo tutela cuando se firmaron los documentos.
“Me informaron de que la deuda ahora está completamente a mi nombre”, aseguró la joven, que desde entonces trata de entender por qué sigue vinculada a una herencia que sostiene que nunca quiso recibir.
El problema estaría en un documento notarial que Sarah y su hermano firmaron durante aquella primera consulta. Aunque ella considera que estaba renunciando a la herencia, las autoridades fiscales interpretan ese documento como una aceptación tácita, lo que habría provocado que las deudas continuaran reclamándosele.
“Me siguen enviando sumas astronómicas”
A fecha de la entrevista, en abril de 2026, Sarah aseguró que los requerimientos continuaban llegando. “Hoy me siguen exigiendo sumas astronómicas, me siguen enviando requerimientos de pago por impuestos sobre la propiedad de un piso que ni siquiera está a mi nombre”, lamentó.
Para intentar salir de esta situación, la joven tendría que demostrar que no recibió toda la información necesaria sobre las consecuencias de lo que estaba firmando y que la aceptación de esa herencia ponía en peligro su propio patrimonio.

