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El Banco Central Europeo avisa: habrá mano dura ante la inflación

La presidenta del máximo organismo bancario europeo, Christine Lagarde, avanza que endurecerán lo que haga falta la política monetaria para frenar la inflación. Confirma que habrá subida de tipos de interés también en septiembre.

El BCE alerta a los Gobiernos: tienen que implantar mano dura El rumbo del BCE para frenar la inflación
Javier Martín
Javier Martín
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Con la inflación subiendo sin precedentes desde 1985 y alcanzando ya en España números provisionales del 10,2% para este mes de junio, el Banco Central Europeo (BCE) agarra con fuerza el timón de la economía europea. Tras varios meses contemplando tras la barrera, los expertos financieros anuncian medidas tajantes ante los peligros que supone una crecida de precios histórica como la actual para mantener controlada la economía de un país.

De esta manera, han puesto en alerta a los Gobiernos para que apliquen mano dura. Y el primero en tomar ejemplo será el Banco Central Europeo. Su presidenta, Christine Lagarde, advirtió que la institución hará lo necesario para llegar “tan lejos como sea necesario” y “hacer lo que haga falta” con tal de asegurar que la inflación se estabilice a medio plazo sobre el 2%.

Además, defendió que contar con una herramienta específica para combatir la fragmentación permitirá al supervisor aumentar los tipos de interés “tanto como sea necesario”. Así lo avanzó en el discurso inaugural de la edición de 2022 del foro de bancos centrales que el BCE organiza en Sintra (Portugal), en el que confirmó que subirá tipos en 25 puntos básicos en julio y también en septiembre, la gran novedad.

Medidas ante la inflación: un segundo aumento de tipos de interés tras el de junio

Aunque está por ver, la intensidad del aumento de la tasa dependerá de la evolución de las expectativas de inflación. “Continuaremos por este camino de normalización, e iremos tan lejos como sea necesario para garantizar que la inflación se estabilice en nuestro objetivo del 2% a mediano plazo”, sostuvo la banquera central de la zona euro. En su análisis, Lagarde reconoció que las presiones inflacionarias se están intensificando y ampliando.
 
No solo como reflejo de los altos precios de importación, ya que comienzan a afianzarse en el sector servicios. También se están evidenciando ya la consecuencias en el bajo desempleo y la escasez de mano de obra generalizada, junto a la recuperación, sugieren un repunte de los salarios superior al 4%, según las últimas previsiones para 2022 y 2023 y del 3,7% en 2024, casi el doble del promedio histórico antes de la pandemia. 

Perspectivas “nubladas” para España

Lagarde también alertó que existen señales de que los shocks de oferta que afectan a la economía podrían durar más y, aunque es razonable suponer que las interrupciones de la cadena de suministro global se resolverán, las perspectivas para la energía y las materias primas siguen siendo “nubladas”.
 
La fragmentación y el riesgo que supone para los países de la UE, especialmente para aquellos cuya situación fiscal es más comprometida, como España o Italia, centró el discurso de Lagarde, que aludió a las dificultades para transmitir por igual las decisiones de política monetaria. “Las vulnerabilidades contribuyen a la transmisión desigual de la normalización en todas las jurisdicciones”, concluyó.