La generación de los ‘ninis’ (jóvenes que no estudian ni trabajan) ha protagonizado infinidad de estudios a lo largo de los años. Recientemente, un informe de Eurostat colocaba a España a la cabeza de la media europea de ciudadanos entre 15 y 24 años que no tiene empleo pero que tampoco quieren estudiar. A día de hoy, lo que buscan va más allá de un contrato de trabajo, ya que según los expertos de Endered, priorizan la salud mental o su bienestar físico.
Y no son los únicos. Si se observan los datos de la OCDE de 2025 se puede apreciar cómo Reino Unido gana puestos y se coloca por delante de nuestro país con un porcentaje del 13,61% frente al 12,86% de los españoles. Pudiera parecer que esa diferencia de apenas un punto porcentual es mínima pero supone un cambio importante cuando se compara con la trayectoria de otros países europeos.
Cuando se habla de Reino Unido, muchos lo identifican con un mercado de trabajo soñado, donde mes a mes se incorporan cientos de personas procedentes de otros países, debido a su flexibilidad. Pero en España se siguen viendo, en los datos del paro, malas cifras en lo que se refiere a la empleabilidad juvenil.
El Gobierno británico, como apuntan desde elEconomista se ha puesto en marcha para buscar una solución a este desajuste y ha encargado a varios expertos que encuentren una solución. De las hipótesis barajadas, la más factible es la de congelar las subidas progresivas del salario mínimo para aquellos jóvenes que se incorporen al mercado laboral.
Suponen que los costos laborales que deben asumir las empresas a la hora de incorporarles a las plantillas, puede ser un freno que paralice los procesos de selección y por ende, sus posibilidades de arrancar una vida laboral.
Un millón de jóvenes británicos no estudian ni trabajan
Si se tienen en cuenta los datos estadísticos de la OCDE se aprecia que Reino Unido cuenta con la séptima tasa más alta de jóvenes que no trabajan pero tampoco estudian y que España sigue a ralentí de los ingleses, ocupando la octava posición.
Por encima están Colombia con el 25,7%, Turquía con el 23,63%, Costa Rica con el 18,14%, Portugal con el 16,81%, México con el 16,37% e Israel con el 14,21%. Y en el oto lado está Bélgica con el 2,8% y los Países Bajos con el 4,84%.
Los datos publicados por la oficina de empleo del Reino Unido revelan que 981.000 personas de entre 16 y 24 años estaban sin empleo ni realizando ningún tipo de estudio durante el segundo trimestre de 2026. Alan Milburn, ministro laboralista, cifró en 1,25 millones las personas que estarían en esta situación, si la cosa no cambia de aquí a cinco años.
Salarios diferentes en función de la edad
En España, el salario mínimo interprofesional es igual para todos, independientemente del sector o de otros aspectos. Pero esto no es así en Reino Unido que diferencia en función de la edad. Durante los últimos años se han realizado modificaciones, eliminando algunos tramos inferiores y el Gobierno prometió equiparar a todos los trabajadores mayores de 18 años.
El proceso, sumado a un alza en las cotizaciones empresariales, ha subido el coste de contratar a trabajadores de menos edad y según abusan desde Centre for Policy Studies, citados por el medio antes mencionado, contratar a un mayor de 21 años supone un 15% más que lo que se pagaba en costes laborales en 2024 y el aumento era del 26% para los jóvenes de entre 18 y 20 años.
Esto no quiere decir que por parte del gobierno inglés se esté barajando una congelación absoluta del salario mínimo que se paga a los jóvenes o que se frene la equiparación con el de los trabajadores de más edad, de modo que se pierda valor en términos reales por efecto de la inflación.
Los empresarios avisan de que los costes laborales tienen la culpa de que se frene la contratación
La visión de este problema de empleabilidad de los jóvenes tiene otro punto de vista cuando se acude a las empresas. En este caso, apuntan a que el alto coste laboral es un freno a la hora de incorporar a nuevos trabajadores aunque sea como aprendices. En muchas ocasiones, señalan, buscan personal sin experiencia para comenzar a enseñarles pero en otras prefieren que sean alguien experimentado y en caso de estos ‘ninis’, este segundo punto es más complicado.
Milburn se hace eco de esta petición destacando que “no hay duda de que los costes de contratación a la hora de que los jóvenes entren en plantilla han aumentado y eso ha tenido un fuerte impacto”.
Ahora, la idea de congelar el salario mínimo no puede convertirse en la solución ‘sin equanom’ que fulmine el problema. No es que se vaya a reducir el sueldo de una manera directa, ya que lo se podría hacer es dejar de incrementarlo para que esto pueda ayudar a paliar la inflación. Así las empresas no tendrían que pagar un precio tan alto por empleado.
Para demostrarlo habría que consultar un estudio que ha publicado NBER (National Bureau of Economic Research) firmado por dos economistas de la Universidad de California donde se destaca que las subidas del salario mínimo tienen efectos negativos sobre el empleo o las horas trabajadas.
El paro juvenil preocupa al Gobierno
El secretario de Trabajo y Pensiones, Pat McFadden ha apuntado que los últimos datos del desempleo están mostrando que es urgente que se aborde la falta de trabajo en este sector poblacional como algo prioritario.
En poco tiempo se van a poner en marcha grandes reformas en el sistema educativo donde se va a modificar, entre otras cosas, el acceso a la formación profesional al tiempo que se mejora el programa para poder subvencionar con prestaciones públicas los puestos de trabajo, un movimiento que se ve en los nuevos programas de prácticas para los más jóvenes, que han ayudado ya a 10.000 personas.