Rafael, albañil español en Suiza: “Me despidieron por la mañana y por la tarde ya tenía tres ofertas de empleo sobre la mesa”

El cordobés, temporero a través de una agencia, lo atribuye a su formación, a su experiencia y a los idiomas.

Rafael, albañil |TikTok @rafael_cubero
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Despedir en Suiza es más sencillo que en España, ya que el Código de Obligaciones suizo permite a cualquiera de las partes romper un contrato indefinido sin alegar causa, con un preaviso de uno a tres meses según la antigüedad en la empresa. En España, el artículo 56 del Estatuto de los Trabajadores establece que para despedir de forma procedente es necesario justificarlo y, si no se consigue, debe readmitir al trabajador o pagarle una indemnización a razón de 33 días por año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades.

Rafael Cubero, albañil cordobés con más de 10 años en la construcción en Suiza, explica en TikTok esa facilidad de despedir. “El día 23 de junio se me acerca el jefe y me dice que ya no puede seguir contando conmigo”, relata. Ahora, que seguidamente añade que “por la tarde ya tenía otras tres ofertas de empleo sobre la mesa”.

Rafael señala que no tenía un contrato fijo (indefinido) con la empresa. “Yo trabajo como temporero a través de una agencia de trabajo temporal”, explica, y lleva “desde hace ya cinco años” con esa fórmula. “Estoy bien así por motivos personales, porque me da más libertad”, asegura.

Como era “el único temporero que había trabajando en esta empresa”, le tocaba salir el primero “en caso de que la cosa esté mal”. La ley suiza de empleo y cesión de personal recorta además el preaviso de estos trabajadores en sus seis primeros meses con la agencia, de los cuales dos días durante los tres primeros meses y siete entre el cuarto y el sexto mes.

Aun así, el paro suizo fue del 3,0% en agosto de 2026, según la Secretaría de Estado de Economía (SECO), y la construcción sigue buscando mano de obra, como contó NoticiasTrabajo al repasar la demanda de albañiles en Suiza.

“Yo pude elegir dónde ir”

“No hay problema”, explica, porque tiene hecha “la escuela de oficio de obra civil aquí en Suiza, que dura tres años”. Habla alemán y suizo-alemán (el dialecto de la Suiza germanófona), además de portugués, español, francés e italiano. El suizo-alemán lo tiene “prácticamente nativo”. A eso suma “la experiencia laboral, los cursos que tengo hechos también”.

“Por la mañana me quedo sin trabajo o me dan el despido y por la tarde ya tengo oferta”, señala. “Yo pude elegir dónde ir”.

Para él, “esa es la gran diferencia” entre alguien que “tenga un oficio, tenga experiencia y sea bueno en ello”. “Puede ser mejor o peor que otros, pero al menos sabes hacer algo”, añade.

“Aprende un oficio. Albañilería, carpintería, electricidad” lanza este último consejo. “La obra, con el pico y con la pala, ahí es donde se van todos los males”, finaliza Rafael Cubero.

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