Cuando una persona fallece sin dejar testamento, el reparto de la herencia puede terminar provocando conflictos entre los herederos. Es justo lo que le ha ocurrido a una mujer francesa de 86 años que comenzó una disputa por la herencia de su marido y terminó detenida por inmigración mientras reclamaba la parte del patrimonio que consideraba que le correspondía.
La mujer se había trasladado desde Francia hasta Alabama (Estados Unidos) para casarse con un antiguo novio al que había conocido en los años 50, cuando él era militar estadounidense y estaba destinado en Francia. Ambos se casaron en abril, pero el hombre falleció en enero siguiente, a los 85 años y sin haber dejado testamento.
Según recogen desde The Guardian, según la legislación aplicable en este caso, a la viuda le correspondía recibir la mitad del patrimonio de su marido fallecido, pero el asunto terminó en los tribunales, que serían los encargados de resolver la sucesión.
Una jueza impidió a los hijos disponer de los bienes mientras se resolvía la herencia
La jueza encargada del procedimiento dictó una orden temporal para impedir que la familia del fallecido pudiera disponer de los bienes mientras se aclaraba quién tenía derecho a quedarse con ellos. Además, ordenó a los hijos que entregaran las llaves de la vivienda de su padre y que no retiraran ningún objeto de la casa.
La viuda aseguró durante el procedimiento que uno de los hijos había redirigido la correspondencia que llegaba a la vivienda y que por ese motivo no se había enterado de una cita relacionada con su situación migratoria.
También sostuvo que desde la familia de su marido le habían cortado el agua, la electricidad e internet de la casa en la que continuaba viviendo después del fallecimiento.
La detuvieron dos días después de la orden sobre la herencia
Dos días después de que la jueza ordenara las medidas para proteger el patrimonio, la anciana fue detenida en la vivienda cuando estaba en comisión por los agentes de inmigración por haber permanecido en el país durante más tiempo del que le permitía su visado.
La jueza manifestó su sospecha de que había sido uno de los hijos del fallecido, que trabajaba como policía estatal, el que había usado su posición para alertar a migración de que la viuda no tenía el visado vigente, aunque él negó haber actuado de ese modo.
La viuda pasó más de dos semanas en un centro de detención mientras el conflicto por la herencia continuaba abierto. Su familia en Francia incluso denunció que había sido esposada “de manos y pies como una peligrosa criminal” y explicó que durante aproximadamente una semana no tuvieron noticias de ella, algo que les preocupó especialmente porque sufría problemas cardíacos y de espalda.
Regresa a Francia mientras la disputa por la herencia sigue abierta
Finalmente, y tras la intervención de las autoridades francesas, fue puesta en libertad y pudo regresar a Francia, donde aterrizó con la misma ropa que había usado durante su detención, y según explicó su propia familia, se encontraba agotada y conmocionada por todo lo ocurrido.
“Mamá por fin es libre. Es un gran alivio”, señaló uno de sus hijos tras su regreso.
Pese a su salida de Estados Unidos, el conflicto por herencia sigue abierto con la viuda reclamando la parte del patrimonio que considera que le corresponde y los hijos del fallecido enfrentados con ella por el reparto de los bienes.