La huelga general por la crisis de la vivienda ya tiene fecha. UGT y CCOO plantean celebrarla el próximo 11 de noviembre, una propuesta que abordarán esta tarde junto al Sindicato de Inquilinas y el resto de organizaciones que respaldan la convocatoria. El paro llegará además en plena precampaña de las elecciones generales del 29 de noviembre.
UGT y CCOO apoyarán una huelga de 24 horas bajo una reivindicación que une vivienda y condiciones laborales: “por el derecho a la vivienda y salarios dignos para pagarla”. A la movilización se suman también otras organizaciones sindicales, entre ellas CGT, además de sindicatos con una fuerte implantación autonómica como CIG en Galicia y ELA y LAB en el País Vasco.
La convocatoria supone además un hecho poco habitual en la historia sindical reciente. Será la primera huelga general respaldada por CCOO y UGT desde 2012, cuando ambas centrales apoyaron el paro del 14 de noviembre contra las políticas de austeridad y los recortes aplicados durante la crisis económica.
Vivienda y salarios, en el centro de las reivindicaciones
Los sindicatos justifican la convocatoria por la dificultad cada vez mayor de muchos trabajadores para asumir el coste de una vivienda, ya sea en propiedad o de alquiler. Su planteamiento es que el problema no puede desligarse de los salarios y que los ingresos de muchos hogares no han avanzado al mismo ritmo que el precio de la vivienda.
CCOO y UGT ya explicaron al anunciar su respaldo al paro que la protesta no se dirige únicamente al Gobierno central. También pretende interpelar a las comunidades autónomas y ayuntamientos con competencias en vivienda, además de a las organizaciones empresariales, a las que reclaman que los salarios permitan afrontar el coste de un bien básico.
Aunque el Gobierno ha vuelto a aprobar dos nuevos decretos de vivienda, la huelga llega además después del rechazo en el Congreso de los anteriores y de las movilizaciones celebradas durante los últimos días. El Sindicato de Inquilinas había situado desde entonces el paro general como uno de los siguientes pasos de las protestas y había advertido de que sus movilizaciones continuarían al margen del calendario electoral.
La convocatoria genera críticas entre la patronal y otros sindicatos
La decisión de convocar una huelga general por la vivienda ha abierto también un fuerte debate sobre su carácter. CEOE y Cepyme han criticado la movilización al considerar que las reivindicaciones planteadas no responden principalmente a un conflicto laboral y cuestionan que sean las empresas y su actividad las que soporten las consecuencias del paro. También sindicatos como CSIF, USO y Fetico han mostrado sus discrepancias con la convocatoria.
Las centrales convocantes, por el contrario, defienden que el acceso a la vivienda está directamente relacionado con las condiciones de vida de los trabajadores y con su capacidad adquisitiva. La huelga se celebrará además en un momento de especial tensión política, apenas unas semanas antes de las elecciones generales del 29 de noviembre.
Desde el Gobierno, Pedro Sánchez aseguró este martes que respetará la convocatoria. El presidente señaló que el acceso a la vivienda afecta a numerosos trabajadores y a sus familias y defendió que, ante una huelga general por esta cuestión, el Ejecutivo debe respetar el ejercicio de este derecho constitucional.
La proximidad de la protesta con las elecciones ha alimentado también las críticas políticas. El PP y Vox han cargado contra la convocatoria, mientras que la dirigente socialista María Jesús Montero aseguró este martes que se está produciendo una situación “inédita”, al considerar que, en esta ocasión, la huelga se dirige contra la oposición por haber contribuido a tumbar las medidas de vivienda en el Congreso.