El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, aseguró hace unos días que la situación económica de las familias españolas estaba mejorando, superando en cifras a la que había hace un año y disparando la rentabilidad sobre la contabilizada en 2018, momento en que Sánchez llegó a la presidencia del Gobierno. Sin embargo, los datos le contradicen ya que la inflación sigue subiendo (IPC al 4,3% en agosto) y en las estaciones de servicio, el coste del diésel o la gasolina roza e incluso supera los 2 euros el litro.
Ahora, un informe elaborado por GfK NIM Euro Clima de Consumo ofrece una pequeña esperanza a miles de familias al asegurar que los ingresos están mostrando una “recuperación limitada”. Pero esto tiene una cara B y es que las familias están empezando a mostrar cierta reticencia por las grandes compras, prefiriendo ahorrar. Tomando como muestra a ciudadanos de 29 países europeos se ha constatado que persiste cierta incertidumbre geopolítica dañada por el precio de los carburantes y el alza inflacionaria.
Y no parece que esto tenga visos de cambiar porque las expectativas sobre una buena evolución económica están bajando en 25 puntos, 5 por encima de lo que se registró en abril (-30) y lejos de los -12 puntos de octubre de 2025. En el caso de España, además, este avance es el más lento entre las principales economías analizadas.
Los hogares mejoran sus expectativas de ingresos
En lo que se refiere a las expectativas de ingresos de los hogares españoles han registrado una mejoría de hasta -5 puntos en el mes de agosto, dos más que en junio. Pero este indicador tiene que seguir aumentando de manera que se pueda al menos igualar el descenso de abril de -11 puntos dejando claro que las familias siguen sin confiar plenamente en una mejora de su situación financiera durante los próximos meses.
Antonieta Martín, que es la responsable de este informe en España ha dicho que estos datos muestran un “pequeño repunte” en las expectativas económicas y de ingresos familiares “aunque esta mejora no se refleja en la intención de gastar”. “El consumidor sigue moviéndose con cautela, ha asumido la inflación como parte de su cotidianeidad y no transforma este aumento de ingresos en más consumo, de momento no existen señales de que la demanda se acelere”.
Falta optimismo entre las familias
Las familias compran menos porque buscan ahorrar y cuando salen a supermercados o tiendas no gastan lo mismo que hace años. Esto es lo que se llama la disposición del consumo y el estudio demuestra que ha terminado el mes de agosto y con ello la temporada estival, en -20 puntos tras experimentar una mejora en el mes de julio con -17 puntos.
España se coloca en el puesto número 22 del ranking de los 29 países analizados, por detrás de Reino Unido con -8, Alemania con -10 e Italia con -15 y siguiendo con la media comunitaria que es de -20 puntos.
Junio ha terminado con una población tranquila con respecto a los cambios en los precios, con la sensación de haber superado el ‘bache’ del verano. “No estamos en los niveles de preocupación de marzo y abril pero tampoco vemos el optimismo que teníamos hace un año”.