Comprar una casa y reformarla para convertirla en un hogar para toda la vida es el sueño de muchos, pero esa ilusión y esa inversión pueden verse truncadas cuando una obra en casa de los vecinos afecta directamente sobre la vivienda. Esto es lo que le ha pasado a una mujer de Reino Unido cuyo vecino demolió la casa a la que estaba adosada, y que desde entonces asegura que vive con goteras, agujeros en las paredes y animales entrando en el interior de la vivienda.
Según la información recogida por The Sun, la mujer se mudó a su casa en el año 2021 mientras se recuperaba de un cáncer. Pagó por ella 217.000 libras (unos 256.000 euros) y después invirtió otras 80.000 libras (unos 94.000 euros) en reformas para convertirla en el lugar donde quería vivir con su madre y su hijo.
Un año después, la vivienda de al lado se vendió y su nuevo vecino comenzó con el proceso de reforma, haciendo unas obras para ampliar la casa, pero debido a problemas relacionados con la seguridad del inmueble, acabó demoliendo completamente su mitad de la casa adosada.
Tras la demolición comenzaron las goteras, los agujeros y las plagas
El principal problema es que el vecino comenzó con las obras sin tener los permisos necesarios y, aunque posteriormente solicitó la autorización con carácter retroactivo, el Ayuntamiento la rechazó.
Desde entonces, la parcela situada junto a la vivienda de la mujer ha quedado vacía, mientras ella asegura que ha tenido que hacer frente a las consecuencias de que desapareciera la casa que hasta entonces estaba unida a la suya.
Según explicó, comenzaron a aparecer agujeros en el tejado por los que entraba agua, llegando a afectar a la instalación eléctrica, las alfombras y el papel pintado. También asegura que quedaron huecos en las paredes que han permitido la entrada de avispas, ratas y ardillas.
“Tenemos humedad en las paredes, las ratas se han estado comiendo los cables eléctricos, hemos tenido ardillas en las cámaras de aire, agujeros en el techo... la lista es interminable”, lamentó.
Otro de los problemas a los que ha tenido que enfrentarse durante este tiempo es al hecho de mantener la vivienda caliente. Al quedar expuesta la pared que antes compartía con la casa del vecino, el gasto en calefacción ha aumentado considerablemente, llegando a las 630 libras al mes, unos 740 euros.
Fue por esto por lo que acudió al Ayuntamiento para pedir ayuda y comprobar si su casa seguía siendo segura. El consistorio asegura que sus técnicos visitaron el lugar después de la demolición y concluyeron que la vivienda permanecía estructuralmente estable y no necesitaba apuntalamiento adicional.
Reclama por los daños mientras el terreno ya tiene permiso para construir otra casa
El Ayuntamiento recomendó a la propietaria impermeabilizar la pared que quedó al descubierto y acudir a su seguro y a asesoramiento legal al tratarse de dos propiedades privadas.
Sin embargo, la mujer asegura que no tiene dinero suficiente para solucionar todos los problemas y teme que la vivienda haya perdido buena parte de su valor o incluso resulte difícil de vender.
“Yo no pedí esto, nadie lo pediría, pero demuestra que le puede pasar a cualquiera”, explica.
Finalmente, presentó una reclamación a través de su compañía de seguros, aunque explicó que todavía faltan alrededor de dos años para que el asunto llegue a los tribunales.
La parcela se ha venido a otro propietario diferente que ya tiene permisos para realizar las obras, pero el anterior aseguró que no actuó de forma ilegal y decidió demoler la vivienda para evitar peligros.

