El Banco de España ha publicado un nuevo informe llamado ‘Explora el mercado de la vivienda’ en el que apela a la falta de suelo, los problemas para encontrar trabajadores en el sector y un exceso en los trámites burocráticos (amén de los altos precios) para complicar el acceso a una casa por parte de millones de personas. El dato no es nuevo, pero no por ello es menos preocupante. Y es que, aunque se prevé una mejora en el PIB a pesar de la inflación, la construcción sigue estando a la cabeza de los problemas actuales de los españoles, hasta el punto de llegar a la huelga general el próximo 11 de noviembre.
Por esto, el organismo que gobierna José Luis Escrivá va a estudiar al detalle los dos decretos del gobierno sobre vivienda, aprobados recientemente en segunda vuelta por el Consejo de Ministros, para dilucidar si se mantiene o no en la cifra de un millón de déficit estimada desde este momento y hasta mediados de 2028. Ha sido David López Salido quien ha dado a conocer algunos de estos resultados y ha asegurado que desde el Banco de España se van a estudiar posibles soluciones a la escasez de vivienda.
Reconocen que, de momento, no se puede realizar una evaluación fiable y vinculante de los dos ‘decretos Maricarmen’ ya que le falta información. Pero sí reiteran que se sentarán a estudiar cómo el mercado del alquiler tiene consecuencias directas sobre la financiación pública y las arcas del Estado.

Los datos de este informe ya se pueden consultar en el apartado de estadísticas de la web del Banco de España (accediendo a través de este enlace). Una vez dentro, se aprecia cómo desde esta entidad se han tenido en cuenta los precios de la compra venta de vivienda así como los términos que se han empleado por parte de los bancos como los tipos de interés, los plazos o las cantidades de la hipoteca.
La vivienda ya es un condicionante para la calidad de vida
Los últimos capítulos que se están viviendo en España con las acampadas en ciudades como Sevilla, Almería, Valencia o Madrid han sido el resultado del estallido de una bomba que llevaba mucho tiempo gestándose. De esto, también se hace eco el BE ya que en sus informes ha avisado de que la inversión en vivienda está siendo un detonante que condiciona la evolución de la economía en los próximos años.
No hay construcciones residenciales, señalan, o si hay son claramente insuficientes habida cuenta del aumento demográfico actual. La falta de casas y el aumento poblacional desencadenan en unos precios disparados.
La inversión en vivienda debe crecer en los próximos dos años
El Banco de España considera que existe una alta demanda social de vivienda que debe tener respuesta inmediata por parte de las administraciones. Esta respuesta sería la construcción de más casas, nuevas zonas residenciales y de momento no se ha constatado una capacidad de respuesta que sea cien por cien efectiva y sobre todo que dé una solución a los millones de afectados.
Hasta el momento, se ha construido menos de lo esperado dentro de un contexto en el que no hay ni trabajadores, ni costes de producción adecuados que hagan a las grandes promotoras plantearse edificar a un precio asequible acorde con el salario medio.
España necesita 700.000 albañiles
A nadie se le escapa que la construcción está pasando un momento de crisis en España y esto es debido entre otras cosas, a la falta de mano de obra. Las patronales de expertos avisaban en mayo de que existe una carencia de profesionales que han cifrado en más de 700.000 personas y que en caso de no conseguirlos, existe el riesgo de que se paralice el crecimiento económico.
Al final, los problemas terminan repercutiendo en los ciudadanos porque no consiguen una vivienda asequible. La situación se hizo evidente cuando, en 2008 estalló la llamada ‘burbuja inmobiliaria’ que provocó la Gran Recesión y con ella, el hundimiento del sector. Los profesionales de la obra no vieron otra salida que cambiar a otras profesiones como la hostelería o el sector servicios. Como resultado, el 10% de las plantillas cuenta con menos de 30 años y un cuarto pasa de los 55.
Otro punto a tener en cuenta es que los materiales son cada vez más caros, que aunque han entrado fondos de europa focalizados en la mejora energética de los edificios, entre otras cosas, se sigue notando que no hay suficientes trabajadores. Y, además, los costes laborales han subido un 5% mientras que los salarios lo han hecho pero a un ritmo más moderado.

