El paro registrado se quedó en agosto en 2.355.918 personas, su valor más bajo en ese mes desde 2007, y sin embargo el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) pagaba la prestación contributiva por desempleo (el paro) a 1.022.053 personas, la cifra más alta en un mes de agosto de los últimos diez años si se deja fuera 2020, cuando los ERTE de la pandemia la elevaron hasta 1.823.988. De ellas, 352.048 la cobraban por un despido individual, frente a 236.462 por el fin de un contrato temporal, un 48,9% más.
Si miramos la estadística de prestaciones del SEPE, vemos que en agosto de 2019, antes de la pandemia, cobraban el paro 909.240 personas, cuando los parados registrados eran 3.065.804. Es decir, que en agosto de este año había casi 710.000 parados menos y 112.813 personas más cobrando el paro, un 12,4% más. Del total de 1.022.053, 120.401 tienen 60 años o más.
Lo que ha cambiado es el motivo por el que se cobra
Según la misma estadística, en agosto de 2019 el fin de un contrato temporal era la primera causa para cobrar el paro, con 398.551 beneficiarios (373.265 por contratos temporales y 25.286 por relaciones temporales de tipo administrativo, como las de los funcionarios interinos), mientras que 233.685 lo cobraban por un despido individual. Ahora es al revés, ya que los que cobran por un despido individual son 352.048, un 50,7% más, y los que lo hacen por el fin de un contrato temporal se han quedado en 236.462, un 40,7% menos.
Entre medias está la reforma laboral (Real Decreto-ley 32/2021), cuyos cambios en los contratos temporales entraron en vigor a finales de marzo de 2022. Según la nota de afiliación de septiembre de la Seguridad Social, el peso de los trabajadores temporales ha pasado del 28,4% de septiembre de 2021, antes de la reforma, al 12,5% de septiembre de 2026, y ya hay más de 15 millones con contrato indefinido. Un contrato indefinido no tiene fecha de fin, así que la empresa que quiere terminarlo tiene que despedir o, en los primeros meses, alegar que no se ha superado el periodo de prueba.
Dentro de los despidos individuales, los que más crecen en porcentaje son los objetivos (los que se hacen sobre todo por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción), que han pasado de 79.625 a 125.564 beneficiarios, un 57,7% más. Este despido se indemniza con 20 días de salario por año trabajado y un máximo de 12 mensualidades, según el artículo 53 del Estatuto de los Trabajadores. Crecen también, aunque menos, quienes cobran el paro porque la empresa terminó su contrato durante el periodo de prueba, de 21.789 a 32.005, algo que ya contamos al hablar de los despidos en el periodo de prueba desde la reforma laboral.
210.262 fijos discontinuos cobran el paro en los meses en que no trabajan
La otra gran diferencia son los fijos discontinuos, que tienen un contrato indefinido pero solo trabajan una parte del año y pueden cobrar el paro en los meses sin actividad. El SEPE los cuenta dentro del fin de una relación temporal, aunque en un grupo aparte de los 236.462 anteriores, y en agosto 210.262 personas cobraban el paro por esta causa, frente a las 124.851 de agosto de 2019, un 68,4% más.
También ha crecido la cobertura (la relación entre los beneficiarios de prestaciones y los parados con experiencia laboral), que en agosto llegó al 87,1%, la más alta de la serie si se exceptúa la pandemia, según la nota del paro de septiembre del Ministerio de Trabajo. En agosto de 2019 era del 66,2%, según la estadística del SEPE.
Para cobrar el paro tras un despido no hace falta recurrirlo, porque el despido es por sí mismo una situación legal de desempleo (artículo 267 de la Ley General de la Seguridad Social), y de las 352.048 personas que lo cobran por un despido individual, 220.416 no lo habían recurrido en el momento de pedir la prestación, según la misma estadística del SEPE.