La caída de la natalidad se ha convertido en uno de los grandes problemas demográficos de muchos países desarrollados. España lleva años viendo cómo disminuye el número de nacimientos, pero este problema no es solo cuestión de España o de Europa, sino que también ocurre en países asiáticos o de otros continentes. Singapur, por ejemplo, cerró 2025 con una tasa de fecundidad de apenas 0,87 hijos por mujer, la más baja de su historia, frente a los 0,97 del año anterior. España tenía la tasa en 1,10 en 2024, según datos de Eurostat y del Instituto Nacional de Estadística. Esto está haciendo que muchos países piensen en alternativas para fomentar la natalidad, como Japón, que decidió implantar la jornada de 4 días para impulsar que las familias tengan más hijos.
Pues bien, el Gobierno de Singapur ha decidido dar un golpe en la mesa en el tema de la natalidad, cambiando su estrategia con la idea principal de llevar las ayudas mucho más allá del momento del nacimiento. El primer ministro, Lawrence Wong, anunció este pasado mes de agosto una nueva partida de subvenciones en la que cada niño singapurense recibirá casi 70.000 dólares de Singapur en apoyo financiero directo mientras crece, unos 47.000 euros al cambio, según presentaron en el ‘National Day Rally’. Una ayuda que contrasta con los escasos 1.000 euros de prestación que reciben los españoles por nacimiento o adopción, o con los 1.200 euros anuales de deducción por cada hijo a la que las familias se pueden acoger si cumplen con las condiciones impuestas por Hacienda, claro está.
La idea del gobierno de Singapur es fácil y se basa en dar apoyo económico a las familias que tengan hijos durante sus primeros 17 años, en vez de solo concentrarlo en una única ayuda cuando nace, como España, con el objetivo de que a los jóvenes no les disuada el tema económico a la hora de tener hijos.
Hasta 47.000 euros por cada hijo
El paquete comienza desde el nacimiento. Cada niño recibirá un Baby Gift de 10.000 dólares singapurenses, otros 5.000 dólares en MediSave y una aportación inicial de 5.000 dólares en una cuenta para su desarrollo, a la que podrán añadirse otros 5.000 si los padres aportan la misma cantidad, tal y como se explica desde el portal web de la Oficina del Primer Ministro de Singapur.
Pero ahí no termina la ayuda. Desde el primer año hasta los 16, cada menor recibirá 2.000 dólares anuales en créditos, además de aportaciones educativas durante Primaria y Secundaria. A los 17 años, el Gobierno ingresará otros 10.000 dólares en una cuenta destinada a financiar estudios posteriores.
“Cada niño singapurense recibirá casi 70.000 dólares en apoyo financiero directo a medida que crezca”, explicó Wong al presentar las medidas.
Además, Singapur quiere reducir el coste de las guarderías hasta los 150 dólares mensuales y el cuidado de bebés hasta los 300 dólares en los centros apoyados por el Gobierno, independientemente de los ingresos familiares. También aumentarán los permisos para cuidar a los hijos: hasta 8 días con un menor, 10 con dos y 12 con tres o más.
En España las ayudas funcionan de otra manera
La comparación con España no es directa porque aquí el apoyo estatal se reparte entre diferentes prestaciones y deducciones y depende de las circunstancias de cada familia.
Por ejemplo, la Seguridad Social contempla una prestación de pago único de 1.000 euros por nacimiento o adopción para familias numerosas, monoparentales o cuando uno de los progenitores tenga una discapacidad igual o superior al 65%, siempre que se cumplan los requisitos establecidos.
A ello se suma la deducción por maternidad, que puede alcanzar los 1.200 euros anuales por cada hijo cuando se cumplen las condiciones fijadas por Hacienda. Esta cantidad puede incrementarse en hasta otros 1.000 euros anuales por gastos de guardería o centros de educación infantil autorizados, en base a la información recogida por la web de la Agencia Tributaria.
Son, por tanto, dos modelos distintos. España distribuye sus apoyos mediante diferentes prestaciones, beneficios fiscales y programas sujetos a requisitos, mientras que Singapur ha decidido reforzar especialmente el acompañamiento económico durante toda la infancia, combinando dinero directo, educación, guarderías, permisos laborales y vivienda para intentar hacer menos costosa la decisión de tener hijos.