El día 2 de junio de 2018, Pedro Sánchez alcanzaba la presidencia del Gobierno tras sacar adelante el PSOE una moción de censura presentada contra el entonces líder del Ejecutivo, el popular Mariano Rajoy. En todo este tiempo, Sánchez ha tenido que plantar cara a una pandemia sanitaria (la del covid), la erupción del volcán en la Palma, la DANA de Valencia o la entrada masiva de inmigrantes en la Ciudad Autónoma de Ceuta durante los pasados 30 y 31 de julio.
Ahora, la crisis de la vivienda llena las plazas de tiendas de campaña y ha sacado a miles de personas a las calles reclamando más accesibilidad inmobiliaria o que bajen los precios del alquiler. Al final, y tras un periodo de reflexión de dos días, ha tomado la decisión de convocar elecciones generales el 29 de noviembre, algo que reclamaban desde el ala más dura de la oposición (PP y Vox).
A pesar de todo esto, uno de los problemas principales de esta legislatura al que Sánchez no ha podido hacer frente es el de los Presupuestos Generales del Estado (PGE). El plazo para presentar las cuentas públicas terminaba a finales del mes de septiembre y los expertos ya ponían el grito en el cielo. Los PGE deben ser anuales ya que tienen que “responder a las necesidades de los ciudadanos”.
Una legislatura con la inflación por las nubes y los PGE de 2023
La finalidad de unos Presupuestos Generales del Estado es la de responder a las necesidades de los ciudadanos de un país anualmente. Porque, como se ha visto en los últimos meses, la tendencia inflacionaria ha sido al alza (el IPC subía en septiembre al 4,9%). Con unas cuentas públicas en vigor desde 2023, que no han sufrido modificaciones, es complicado sacar adelante determinadas iniciativas.
Aunque las voces más cercanas a las del presidente, como la del Ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, señalan que la situación de las familias es mejor que un año y “significativamente mejor que en 2018”, la realidad es que esta legislatura que se cierra es la primera en toda la historia democrática en la que no se han aprobado unos nuevos PGE.
El pasado 1 de enero de este año, los PGE de 2023 se prorrogaron automáticamente al no contar con unos actualizados para 2026. En el último Consejo de Ministros de 2025 se aprobó por parte del ejecutivo un acuerdo en el que aparecían los criterios para prorrogar los de 2023 que eran los que estaban en vigor.
Undécima prórroga presupuestaria de la historia de la democracia
Contando con la de este año, será la 11 prórroga presupuestaria en la historia de la democracia ya que pasó lo mismo con las cuentas de 1978, 1982, 1995, 2011, 2016, 2017 y en dos ocasiones las de 2018 y ahora por tercera vez las de 2023. Los motivos por los que se han prorrogado los PGE obedecen a varios frentes que el Gobierno mantiene abiertos.
Para empezar, una enorme variedad de grupos parlamentarios en el Congreso que hacen, como se ha visto con el decreto de la vivienda, cada vez más complejo conseguir un consenso. Además, hay que añadir que las relaciones con Junts se han ido deteriorando hasta el punto de romperse.
No obstante, el Gobierno tenía claro que estaban avanzando en la buena dirección para poder aprobar los PGE y, de hecho Sánchez contaba con que las cuentas cuadrasen y disponer de este documento en vigor antes de que terminase el plazo reglamentario.
El pleno del Congreso tumbó la senda de déficit
En el mes de julio, el pleno del Congreso de los Diputados tumbó por segunda vez la senda de déficit y el techo de gasto (objetivos de estabilidad presupuestaria) que se habían planteado para los PGE de 2027. La senda que había puesto sobre la mesa el Ejecutivo fijaba el déficit de las administraciones públicas en el 1,8% del PIB para el año próximo, el 1,6% en 2028 y el 1,5% para 2029.
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La mayor parte quedaba asumida por la administración central con el 1,5%, 1,4% y el 1,3% para el periodo 2027/2029. En el Consejo de Política Fiscal y Financiera dio luz verde a este punto, a pesar del voto en contra del PP y con esto, las CCAA tuvieron un objetivo de déficit del 0,1%.