La huelga general por la crisis de la vivienda, prevista para noviembre y antes de las elecciones del 29-N, ha quedado en el centro del debate político tras el rechazo en el Congreso de las medidas impulsadas por el Gobierno el pasado viernes. La secretaria general del PSOE andaluz, María Jesús Montero, sostiene que se trata de una situación poco habitual porque, según su interpretación, “la huelga general se convoca contra la oposición”. Sin embargo, el Sindicato de Inquilinas rechaza ese enfoque y asegura que la movilización continuará “gobierne quien gobierne”.
Montero hizo estas declaraciones este martes en Sevilla, donde relacionó directamente la convocatoria con el rechazo en el Congreso de las medidas de vivienda impulsadas por el Gobierno. “Habitualmente las huelgas generales se convocan contra los gobiernos. En este caso, la huelga general se convoca contra la oposición”, afirmó.
Del bloqueo parlamentario a la movilización
La dirigente socialista considera que los sindicatos han reaccionado a la actuación de los partidos de la derecha en el Congreso y que están utilizando una de sus principales herramientas de presión para mostrar su rechazo. A su juicio, la preocupación de las organizaciones sindicales tiene que ver con el impacto que la crisis de la vivienda tiene sobre los trabajadores, especialmente sobre quienes sufren subidas del alquiler, dificultades para acceder a una vivienda o problemas para emanciparse.
No obstante, Montero matizó que sus palabras no suponían un respaldo explícito del PSOE a la huelga. “No digo que apoyemos ni dejamos de apoyar”, señaló, limitándose a considerar “lógico” que los sindicatos hayan decidido movilizarse ante una situación que, a su juicio, consideran de especial gravedad.
El planteamiento del Sindicato de Inquilinas es diferente. Alicia del Río, portavoz del Sindicato de Inquilinas de Madrid, aseguró en El Objetivo, de La Sexta, que la protesta no depende del calendario electoral ni de quién ocupe La Moncloa después de las elecciones generales del 29 de noviembre.
Un programa propio frente al calendario electoral
“Nuestra lucha no puede esperar a calendarios electorales”, afirmó Del Río, quien aseguró que la huelga ya estaba prevista para noviembre antes del adelanto electoral y que seguirá adelante. “Va a ser antes de las elecciones generales porque nuevamente el foco es gobierne quien gobierne”, señaló.
El sindicato quiere que la vivienda ocupe un lugar central durante la campaña electoral y reclama medidas estructurales. Entre sus principales demandas se encuentran los contratos de alquiler indefinidos, una bajada drástica de los precios y la expropiación de viviendas en manos de fondos buitre.
Del Río defendió además que la presión debe mantenerse desde la calle con independencia del Gobierno que salga de las urnas. “No vamos a estar esperando a los señores diputados, no vamos a estar esperando al Congreso”, afirmó. En su opinión, el objetivo es abrir una nueva etapa política en la que el derecho a la vivienda tenga un peso central.
UGT y CCOO también han anunciado su intención de convocar una huelga general de 24 horas este otoño. Los sindicatos han vinculado la movilización a la situación de la vivienda y a la pérdida de poder adquisitivo, y todavía deben concretar la fecha definitiva junto con otras organizaciones sociales.
La convocatoria se produce en un momento especialmente delicado, en plena cuenta atrás para las elecciones generales del 29 de noviembre. La campaña comenzará oficialmente el 13 de noviembre, por lo que, si la huelga se celebra antes de los comicios como plantea el Sindicato de Inquilinas, coincidirá de lleno con el periodo electoral.