Instalar aire acondicionado en casa puede ser una necesidad, especialmente para las personas mayores o aquellas que tienen problemas de salud y a las que las altas temperaturas pueden afectar más de lo habitual. Pero cuando se vive en una comunidad de vecinos, hay que contar con la autorización de la junta de propietarios para instalarlo si afecta a otros vecinos o a la estética del edificio. Es justo lo que le ha pasado a una jubilada de 76 años en Francia, que pidió instalar aire acondicionado en su vivienda por motivos de salud y se encontró con la negativa de su comunidad.
Según se detalla en la sentencia, la anciana había sufrido tres accidentes cerebrovasculares que le dejaron secuelas, y como el calor podía empeorar sus condiciones de salud, pidió permiso a la comunidad de vecinos para instalar el aire acondicionado.
Pese a ello, desde la comunidad se negaron a la instalación del mismo porque para ello la jubilada pretendía poner el aparato exterior del aire en una de las terrazas privadas del edificio. Por un lado, consideraron que esto podía molestar a los vecinos y, por otro, podía alterar la estética del edificio. Ante la negativa, la mujer decidió acudir a los tribunales para conseguir la autorización, pero la justicia ha terminado dando la razón a los vecinos.
Los vecinos se negaron porque el aire acondicionado podía provocar ruidos y alterar la estética del edificio
Aunque la comunidad había autorizado inicialmente la instalación en septiembre de 2021, con una serie de condiciones, un año después cambió de decisión y rechazó que pudiera colocar el aparato.
Por lo que explicó la mujer, el compresor estaría situado en la parte trasera de su terraza, oculto desde la calle, y produciría un ruido máximo de 48 decibelios, por lo que consideraba que no causaría molestias a los demás propietarios.
Sin embargo, la comunidad de vecinos aseguró que podía afectar a la tranquilidad de las viviendas cercanas, especialmente porque uno de los pisos tenía dos dormitorios con ventanas próximas al lugar donde se pretendía instalar.
Los vecinos también defendían que la instalación podía alterar la armonía del edificio y que el reglamento de la comunidad impedía colocar elementos que perjudicaran su aspecto exterior.
Sus problemas de salud no son suficientes para permitir la instalación
Después de que la justicia rechazara su petición también, la anciana acudió al Tribunal de Apelación, el equivalente al Tribunal Supremo español, usando como principal alegato que el calor podría afectar de manera negativa a su estado de salud.
Según defendió ante el tribunal, las altas temperaturas podían agravar su situación, por lo que tener aire acondicionado en casa era necesario para evitar sufrir otra recaída.
Pese a ello, el tribunal consideró que tener mala salud no era un motivo suficiente para permitirle la instalación en las condiciones que la pedía, saltándose las normas de la comunidad de vecinos.
Los magistrados señalaron que la mujer no había demostrado que instalar un aparato con compresor exterior fuera la única solución posible para climatizar su vivienda. Además, aunque reconocieron que el ruido sería reducido, podía molestar a los vecinos, especialmente durante la noche.
Por este motivo se rechazó que pudiera colocar el aparato exterior en la terraza del edificio.

