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Huelga de transporte: el Gobierno advierte del peligro de desabastecimiento general

La Plataforma Nacional en Defensa del Sector del Transporte que provocó en marzo un parón sin precedentes en España, se reúne el domingo para valorar uno nuevo. Las consecuencias serían peores.

Huelga de transporte: el Gobierno advierte del peligro de desabastecimiento general La cadena agroalimentaria avisa: no podrá aguantar otra huelga del transporte por carretera
Javier Martín
Javier Martín
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El Gobierno de España cruza los dedos ante la reunión que ha fijado el domingo la Plataforma Nacional en Defensa del Sector del Transporte. Ese día, la plana mayor de la asociación que acabó organizando el parón laboral más importante de la historia reciente de España del sector por sus consecuencias, decidirá si reactiva las bases que motivaron aquella, iniciada en marzo.
 
No solo el Ejecutivo está en vilo, sino un país entero. Los transportistas pusieron en valor la importancia de su eslabón en la cadena de suministro, como ya lo hicieron durante la pandemia. Por ello, consumidores, comerciantes o productores se encuentran pendientes de una decisión que amenaza con volver a paralizar parte de la actividad nacional. El parón, inicialmente convocada por una minoría, acabó siendo secundada por miles de camioneros y la gran mayoría de las plataformas por sus gruesos motivos.

¿Por qué los transportistas valoran convocar otra huelga?

Estamos hartos de promesas que no terminan de ser efectivas y que a pesar de la publicidad que desde el Comité Nacional de Transporte por Carretera (CNTC) -el órgano legítimo de representación del sector- pretenden vender, nosotros, los afectados principales, no terminamos nunca de palpar materialmente”.
 
Las promesas del Gobierno de Pedro Sánchez para parar la anterior huelga se han mostrado insuficientes. Caso del descuento a los carburantes de 20 céntimos por litro. O directamente no han llegado, como la Ley de la cadena alimentaria al transporte de mercancías por carretera que asegure que no trabajan a pérdidas. Si esta normativa no se aprueba antes del 30 de junio, todo explotará, cuando aún colean en algunos sectores los efectos de la anterior.
 
La guerra en Ucrania, que ha acabado por disparar los precios de los carburantes, ha propiciado que llenar un depósito de tamaño estándar se acerque a los 150 euros. La consecuencia, afirman, es que trabajan a pérdidas. Por ello, uno de sus reclamos es el de aumentar al doble el descuento estatal a los combustibles, para que acabe siendo de 40 céntimos por litro.

¿Qué consecuencias habrá si hay huelga de transportistas?

Con los precedentes tan recientes, no hace falta prácticamente aventurarlas. La rotura de la cadena de suministros tiene un alcance masivo. Empresas paralizadas por falta de materia prima, supermercados y locales de restauración con desabastecimiento y clientes sin productos, la mayoría de primera necesidad, como los frescos. Viral fue la imagen de lineales y baldas de leche, pasta, aceites o pescados y carnes con el cartel de “sin existencias por la huelga de transportes”.
 
Pero en ese momento todavía no se notaban con tanto calado los daños colaterales de la guerra en Ucrania tras invasión de Rusia. Por ello, desde Moncloa han advertido que los efectos serían dobles comparados con la anterior. Una nueva huelga dispararía aún más los precios, incrementando la inflación. Las empresas agroalimentarias y de distribución, por su parte, afirman que “no puede permitirse un nuevo paro del sector del transporte por carretera”.
 
El incremento de los costes derivados de la conservación de los alimentos o de su pérdida es otra de las secuelas que citan. “La recuperación de la actividad normal puede extenderse durante varias semanas, prolongando los problemas de desabastecimiento a la población”, puntualiza un comunicado de ASAJA, COAG y UPA, Cooperativas Agroalimentaria y las asociaciones empresariales FIAB, AECOC, ACES, ANGED, ASEDAS, CEDECARNE, FEDEPESCA, Hostelería de España y marcas de Restauración.
 
La cadena agroalimentaria sería una de las más perjudicadas. De hecho, ha pedido “que no sometan a la sociedad a una nueva amenaza”. En plena campaña de exportación al mercado internacional de la fruta de verano, sería un golpe a su centro de flotación.
 
Todo ello sin contar la pérdida de prestigio y las toneladas de desperdicio alimentario que esto conllevaría y el sobreesfuerzo que deberían hacer los sectores de la distribución para cumplir sus funciones con la población. Esto también afectaría a la hostelería y la restauración, que empiezan a ver la luz al final del túnel en el que les metió la pandemia y las restricciones sanitarias con la recuperación del comercio.