Sociedad

La DGT cambia los reconocimientos médicos para renovar el carnet

La Dirección General de Tráfico intensifica los límites de seguridad mediante el reforzamiento de herramientas y actualización de criterios a la hora de valorar las actitudes psicofísicas de los conductores.

La DGT cambia los reconocimientos médicos para renovar el carnet
Cambios reconocimientos médicos de la DGT
Javier Martín
 

La Dirección General de Tráfico (DGT) cambiará los reconocimientos médicos necesarios para obtener o renovar el carnet de conducir. De esta manera, los conductores o potenciales conductores de vehículos en España tendrán que aprobar obligatoria y satisfactoriamente distintas pruebas o trámites de las actuales para acabar obteniendo el permiso de circulación.

Esta medida refuerza el principal objetivo marcado por la nueva Ley de Tráfico y Seguridad Vial reformada el pasado año y por el que también velará el nuevo Reglamento General de Circulación (RGC), que no es otro que el de reducir al máximo la siniestralidad, con esa meta de cero fallecidos en 2050. Así, estrechará el cerco sobre las capacidades físicas y psicológicas de los usuarios de vehículos con tal de limitar la presencia de aquellos que ya no se considerarían aptos.

El reconocimiento médico asociado a la obtención o renovación del carnet de conducir consiste en una serie de exámenes realizados por facultativos especializados en la materia como médicos, psicólogos y oftalmólogos en el que evalúan las distintas capacidades necesarias para una conducción segura, tanto para el propio usuario como para el resto. En resumen, trata de prevenir o anticiparse a posibles riesgos viales.

¿Qué te hacen en un reconocimiento médico para renovar el carnet de conducir?

Según datos de la Asociación Española de Centros Médicos Psicotécnicos, más de 25.000 personas no pueden renovar el carnet de conducir debido a diversas cuestiones médicas cada año. Entre los obstáculos más comunes se encuentran algunos como problemas visuales. Estos se recogen en el historial clínico del conductor, que revisa el profesional. Mentir u ocultar datos, avisa la DGT, es constitutivo de un delito de falsedad documental, además de los riesgos evidentes de accidente.

Aunque la lista de enfermedades o patologías incompatibles con la conducción y que vienen recogidas en el reglamento de circulación son casi un centenar. Desde Alzheimer o el Parkinson a epilepsia, depresión, ansiedad, narcolepsia, patologías cardiovasculares (arritmias, isquemias, hipertensión, marcapasos), apnea del sueño, vértigos o diabetes, entre otros. Los riesgos son evidentes: somnolencia, reducción de reflejos, mareos, visión borrosa o doble…

Asimismo, el proceso también implica otras cuestiones que habrá que superar con éxito para ser considerado apto:

  • Preguntas sobre salud y hábitos personales.
  • Exploración psicofísica.
  • Test psicológico.
  • Prueba de agudeza visual.
  • Pruebas de movilidad, fuerza y coordinación.
  • Test de capacidad auditiva y audiometría.
  • Medición de la presión arterial y auscultación pulmonar

Cómo será el nuevo reconocimiento de la DGT a partir de este año

Sin embargo, estos protocolos, vigentes desde 2007, cambiarán este año 2022 (ya se están implementando en algunos centros) para unificar los criterios de los profesionales de que trabajan en los Centros de Reconocimiento. Además, de, como se ha mencionado, intensifica los límites de seguridad mediante el reforzamiento de herramientas y actualización de criterios a la hora de valorar las actitudes psicofísicas de los conductores.

El objetivo es “dar un nuevo enfoque centrado en facilitar la labor de cribado, ofrecer criterios y puntos de corte para simplificar la toma de decisiones sobre la aptitud y potenciar la intervención preventiva del CRC trabajando el consejo preventivo”. Los avances médicos y automovilísticos en los últimos años hacen que sea necesario actualizar los baremos de qué se considera seguridad vial.

Entre los cambios que se esperan ya se conocen algunos:

  • Anamnesis general.
  • Observación del aspirante (aspecto físico, aseo, forma de caminar, uso de ayudas…).
  • Percepción de riesgo.
  • Recogida de datos personales.
  • Exploración básica (visión, audición, cardiovascular, psicológica…).
  • Elaboración de fórmulas para calcular índices, puntos de corte para criterios, limitaciones en la conducción o el uso de códigos de restricción en función de la discapacidad.
  • Consideración de incluir adaptaciones temporales o permanentes a un vehículo prótesis y elementos de ayuda para suplir las limitaciones del conductor.
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