El uso de la Inteligencia Artificial ha irrumpido de pleno en el mercado laboral. Desde la selección de candidatos hasta los procesos, las condiciones de trabajo o incluso la progresión de los empleados. Tanto es así, que desde el pasado 5 de octubre las empresas en España están obligadas a informar por escrito de la existencia de sistemas algorítmicos o automatizados para la toma de decisiones.
Asimismo, la AEPD tuvo que advertir recientemente que el uso de la IA para filtrar currículums debe cumplir con la protección de datos. En este contexto, Julio Braceli, fundador y CEO de Growara (consultora especializada en talento, cultura corporativa y liderazgo), ha denunciado que buscar empleo se ha convertido en una odisea. “¿En qué momento buscar trabajo se ha convertido en participar en ‘Los juegos del hambre?’”
“Ahora las empresas se vanaglorian de sofisticar sus procesos de selección porque aplican Inteligencia Artificial. Se dan palmaditas en la espalda porque resulta que el cribado de los 1.000 currículums que hay por oferta, porque no hay trabajo para todo el mundo, lo criban en 6 segundos a través de un algoritmo de palabras clave que pondera en un ranking qué currículums son mejores que otros”, critica.
Además, denuncia que algunas empresas ya ni siquiera realizan personalmente las entrevistas de trabajo, sino que recurren a bots que analizan las respuestas y el lenguaje de los candidatos para determinar si son aptos para el puesto. Una práctica con la que, a su juicio, se está perdiendo una de las partes más importantes del proceso de selección.
En este sentido, Braceli considera que la tecnología debería servir para eliminar las tareas más tediosas y permitir que los profesionales dediquen más tiempo a aquellas en las que el trato humano resulta fundamental. Una de ellas es, precisamente, la entrevista de trabajo, que define como “un proceso de confianza mutua” en el que tanto la empresa como el candidato deben conocerse y valorar si encajan. “Yo te presento la empresa sin engañarte [...] y tú, candidato, me dices tus miedos, tu conocimiento, tus historias, tu vida [...] para que valoremos juntos si el proyecto de convivir 8 horas al día en el mismo espacio tiene sentido o no”.
La IA ha desechado esta parte. “Hemos decidido quitarlo de la ecuación. Ahora lo va a hacer un algoritmo porque resulta que falla menos, pero la realidad no es esa”, lamenta. Por ello, advierte de que “estamos intentando hacer tareas puramente humanas con la inteligencia artificial y es un error”.
Las pruebas prácticas sin remunerar y la falta de respuesta de las empresas
Esto no es lo único que critica Braceli de los actuales procesos de selección. También cuestiona que algunas empresas obliguen a los candidatos a realizar pruebas y casos prácticos que requieren varias horas de trabajo, sin recibir ninguna remuneración a cambio.
En concreto, señala que hay aspirantes, incluso para puestos junior, que tienen que dedicar “4 y 5 horas de trabajo en casa no remuneradas”. Por eso, reclama que, si una persona tiene que desplazarse, preparar una presentación o invertir su tiempo en una prueba, al menos reciba una explicación cuando no resulta seleccionada.
“Dadles feedback, decidles qué cosas no han funcionado, qué podrían mejorar, por qué elegís a una persona en vez de a otra”, pide, criticando que muchas compañías se limiten a enviar un correo electrónico genérico.
Por último, advierte de que esta forma de tratar a los aspirantes puede terminar perjudicando a las propias empresas, ya que genera una mala imagen entre quienes participan en sus procesos de selección. “Vuestros candidatos son clientes de vuestras empresas, tenedlo en cuenta también”, concluye.

