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Un niño de 11 años con altas capacidades ante su entrada en la Universidad: “Aspiro a trabajar como corredor de bolsa o notario”

Cuando tenía cinco años le realizaron algunas pruebas que determinaron un coeficiente intelectual de 147, adelantando en cuatro cursos a sus compañeros de primaria.

Niño mirando átomos
Un niño mirando un bloque de construcción de átomos. |Envato
Berta F. Quintanilla
Fecha de actualización:

Se llama Édouard y tiene once años, una edad en la que sus compañeros piensan en terminar los primeros cursos de secundaria y los últimos de primaria, coleccionar cromos de fútbol o cartas Pokemon. Pero él está centrado en su próximo acceso a la universidad donde entrará con 14 años ya que su coeficiente intelectual de 147 (la media es 100), le hizo despegarse de sus compañeros cuando aún estaba en Primaria. 

Acompañado por sus padres, ha contado en Le Figaro su historia que comenzó cuando le hicieron unas pruebas con 5 años que determinaron sus altas capacidades. “Me gustaría trabajar como corredor de bolsa, notario o ingeniero aeroespacial”, ha declarado a este medio francés. Poco antes de Navidad cumplirá 12 años y ya está a punto de comenzar un nuevo curso en un colegio privado en Niza, el Cours Privé Cyrano. “En clase somos diez y de todos, soy el más pequeño”, ha dicho.

Esto sería el equivalente a un instituto español (centro de enseñanza secundaria) pero el pequeño va algunos cursos por delante de lo que le corresponde según el sistema educativo galo. 

Llegó a la preparatoria demasiado pronto, como explica su madre, Estefanía. “Nació a finales de año por lo que empezó en el jardín de infancia con dos años y medio. Tenía tantas ganas de aprender que le enseñé los colores en inglés y en francés, era muy inteligente. Con año y medio hablaba correctamente y formaba frases impecables gramaticalmente, y antes de irse a la cama pasábamos horas leyendo libros porque él quería”. 

Las maestras realizaron algunos comentarios que preocuparon a la familia

Cuando estaba en educación infantil, las maestras le dijeron a su madre que el pequeño tenía algunos comportamientos “preocupantes”. ¿Cómo cuáles? Preguntó ella. Entonces le contaron que cuando le mandaban que dibujar círculos, él hacía cuadrados pero que cuando le decían que era una ficha para ponerle nota, se concentraba y lo hacía bien a la primera. “Ahora hemos entendido por qué lo hacía, le molestaba repetir lo mismo una y otra vez”.

En 2020, cuando sucedía la crisis sanitaria de la covid en todo el mundo, Edouard estaba en el último curso de preescolar. “Nos dimos cuenta de que había aprendido a contar, así que empezamos a enseñarle a sumar, restar y multiplicar, pero todo eran operaciones sencillas. Nos dimos cuenta de que estaba repasando francés de primaria y que había aprendido a leer sólo”.

“Pensé que se iba a aburrir en primaria”

Su madre empezó a preocuparse en el momento en que su hijo debería ir al colegio, a empezar primaria. “Pensábamos que se iba a aburrir muchísimo en primero” y una amiga le dijo que debería ir al psicólogo, concretamente a uno especializado en personas con altas capacidades. Así, acudió a Françoise Altofi quien le recomendó hacer una prueba WISC-V al niño, que entonces tenía 5 años.

Ese test está pensado para adolescentes de seis a dieciséis años. “No mostró ningún problema y los resultados nos dijeron que era superdotado en todas las áreas que se evaluaron”, apuntó. Ahí es donde apareció que el coeficiente intelectual del menor (CI) era de 147. Según la revista Psynthesus Psicología, el CI o IQ promedio se establece en 100 puntos por diseño estadístico en las pruebas estandarizadas modernas. 

La especialista recomendó a los padres que no le matriculasen en primero de primaria sino que pasase directamente al curso siguiente. Luego, adelantó otro año más pasando a una clase mezclada entre quinto y sexto de primaria. 

Aunque dominaba los contenidos más extensos debía aprender bases de ortografía y gramática que correspondían a los cursos que no había realizado.

Llegará al Bachillerato con 14 años

Édouard empezó la Secundaria tres años y medio antes que sus compañeros finalizando el primer curso con una media de 17 sobre 20, y luego los profesores recomendaron que se saltase un nuevo nivel y pasara al siguiente.

En julio de 2026 consiguió el diploma que acreditaba que había concluído el primer ciclo con una media de 14,5 sobre 20 y la mención de ‘bien’. Aunque no consiguió la nota que esperaban en Geografía e Historia, terminó los exámenes 40 minutos antes que los demás alumnos. 

Ahora quiere terminar “con buena nota” el instituto para poder consolidar todo aquello que sabe antes de llegar a la educación superior donde entrará con 13 años y hará la prueba del Bachillerato con 14. “Me preocupa la prueba de Educación Física porque tendré que hacerla con jóvenes de 18 años”, ha reconocido.

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