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Un padre deja toda su herencia de 690.000 euros a una hija, pero solo 290 euros a la otra por su “mal genio” y la Justicia acaba dejando a la primera sin nada

La hija hermana impugnó el testamento y la justicia le ha dado la razón, obligando a la heredera a pagar más de 520.000 euros en costas judiciales.

Un anciano firmando un documento
Un anciano firmando un documento |Envato
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:

Cuando una persona fallece y deja una herencia, lo habitual es que sus familiares reciban los bienes conforme a lo que haya establecido en su testamento. Sin embargo, cuando alguno de los herederos no está de acuerdo con el reparto, pueden surgir conflictos que terminan en los tribunales. Es justo lo que le ha pasado a una mujer en Reino Unido, que pasó de heredar una vivienda valorada en 690.000 euros a quedarse prácticamente sin nada después de que su hermana pequeña impugnara el testamento de su padre.

Según la información publicada en Independent, el padre, fallecido a los 85 años, en su último testamento, redactado unos meses antes de morir, decidió dejar a una de sus hijas  su casa, situada en Londres, mientras que los otros dos recibirían únicamente unos 290 euros cada uno.

Tras conocer el reparto de la herencia, la hija menor, no conforme con lo establecido en el testamento de su padre, acudió a los tribunales para impugnarlo al considerar que había algunas irregularidades en su elaboración. Finalmente, la justicia anuló el último testamento y recuperó uno anterior en el que la herencia se repartía de forma mucho más equitativa. 

La justicia considera sospechoso el último testamento

El conflicto de los hermanos empezó tras conocerse el testamento, y la hermana menor descubrió que el padre había cambiado el testamento original, en el que todo se repartía de forma equitativa, por otro en el que dejaba todo a su hermana.  

Durante el juicio, la hija mayor explicó que su padre había cambiado el testamento tras perder la confianza en sus hermanos, ya que, al parecer del anciano, a estos lo único que les interesaba era quedarse con sus propiedades. Además, señaló que su padre se había quejado en varias ocasiones del "mal genio" de su hermana menor y de la actitud de su hermano.  

Pese a sus argumentos, para el Tribunal las circunstancias en las que se había hecho el último testamento eran “muy sospechosas”, debido a que el hombre estaba en el hospital gravemente enfermo cuando decidió hacer un nuevo documento para cambiar el reparto de la herencia. 

La cuestión que más sospechas despertó sobre la legalidad del testamento fue que no se había firmado correctamente ante los testigos. Aunque estos aseguraron que habían utilizado el mismo bolígrafo que el fallecido, la justicia vio que había diferencias entre las firmas y concluyó que no podía demostrarse que todos hubieran firmado frente a los demás.  

Además, tampoco encontró pruebas suficientes de que el padre conociera y aprobara realmente el contenido del documento. Por este motivo, el juez anuló el testamento de 2021 y declaró válido el de 2019, que establecía un reparto prácticamente igualitario entre los tres hermanos.

Tendrá que pagar más de 520.000 euros por las costas del juicio

Aunque la sentencia permitió a la hija mayor conservar parte de la herencia, tras resolverse el conflicto hereditario, tendría que responder junto al albacea de las costas del juicio, que ascendían a unos 437.000 euros más IVA, elevando la cantidad total por encima de los 520.000 euros.

Esto supone que, aunque a la hija mayor le corresponden aproximadamente 287.500 euros según el testamento de 2019, esa cantidad no sería suficiente para hacer frente a la factura judicial. Además, tendrá que asumir los honorarios de sus propios abogados, cuyo importe no se ha dado a conocer.

Durante la última audiencia, la defensa también pidió autorización para recurrir la sentencia, pero el juez rechazó su solicitud y ordenó un primer pago de unos 207.000 euros más IVA a cuenta de las costas.

De esta forma, la mujer que inicialmente iba a quedarse con prácticamente toda la fortuna de su padre ha terminado enfrentándose a una deuda judicial superior al valor de la herencia que finalmente le corresponde, después de que su hermana consiguiera demostrar las irregularidades del último testamento.