Cuando fallece una persona y llega el momento de repartir su herencia, lo más habitual es que los herederos se centren en los bienes y el dinero que hay en las cuentas bancarias. Sin embargo, hay determinados gastos que también deben tenerse en cuenta a la hora de repartir la herencia, especialmente cuando uno de los hijos ha tenido que asumirlos de su propio bolsillo.
El abogado experto en herencias Manuel Hernández, ha explicado en un video publicado a través del canal de YouTube de Vilches Abogados cuáles son los errores más comunes que se cometen a la hora de tramitar una herencia. Entre ellos, señala uno que puede pasar desapercibido para muchas familias y que está relacionado con los gastos que pueden descontarse del patrimonio hereditario.
En este sentido, el abogado advierte de que “a veces se nos olvida computar dentro de la herencia los gastos”, refiriéndose a aquellos desembolsos que pueden tenerse en cuenta como parte del pasivo hereditario o a favor de uno de los herederos que los haya asumido, como pueden ser los gastos de entierro o de última enfermedad.
Los gastos que pueden descontarse de una herencia y que muchos herederos olvidan
El abogado explica que hay gastos “que suponen un pasivo a descontar dentro de la herencia o a sumar a favor de uno de los herederos que lo ha asumido, como pueden ser los gastos de entierro o de última enfermedad”.
Esto puede ocurrir, por ejemplo, cuando uno de los hijos paga el funeral de su padre o madre. En estos casos, el dinero que haya adelantado puede tenerse en cuenta al repartir la herencia, siempre que se trate de un gasto que corresponda asumir al patrimonio hereditario y esté debidamente justificado.
Además, el artículo 14 de la Ley 29/1987 del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones establece que los gastos de última enfermedad, entierro y funeral pueden deducirse en el Impuesto sobre Sucesiones, siempre que se justifiquen y cumplan los requisitos legales. En el caso de los gastos funerarios, también deben ser proporcionales al patrimonio hereditario y a los usos y costumbres de la localidad.
Por ello, es importante conservar las facturas y justificantes de estos pagos, ya que pueden servir tanto para tenerlos en cuenta en el reparto como para aplicar las deducciones fiscales que correspondan.
Los otros errores más frecuentes que se cometen al tramitar una herencia
Además de olvidar los gastos que pueden descontarse de la herencia, Hernández señala otros siete errores que pueden complicar el reparto de los bienes o provocar conflictos entre los herederos.
- Presentar el Impuesto sobre Sucesiones fuera de plazo: el abogado recuerda que los herederos tienen seis meses desde el fallecimiento para liquidar el impuesto y que la prórroga debe solicitarse dentro de los cinco primeros meses.
- Realizar actos que impliquen aceptar tácitamente la herencia: disponer de determinados bienes del fallecido puede suponer que se ha aceptado la herencia, incluso sin haberlo hecho expresamente. Como explica el abogado, “si disponemos y administramos la herencia, se puede entender que hemos aceptado esa herencia”.
- Solicitar demasiado tarde la aceptación a beneficio de inventario: esta fórmula permite proteger el patrimonio personal del heredero frente a las deudas del fallecido, pero debe tramitarse dentro de los plazos legales, que varían según las circunstancias.
- No solicitar el certificado de seguros de vida: este documento permite conocer si el fallecido tenía algún seguro vigente que cubriera su fallecimiento y del que los familiares podrían ser beneficiarios.
- Retrasar la liquidación de la sociedad de gananciales: esperar a que fallezcan ambos progenitores para tramitar las herencias puede generar conflictos sobre qué bienes pertenecían a cada uno y cuáles eran gananciales.
- No revisar los movimientos bancarios del fallecido: conocer las operaciones anteriores al fallecimiento puede ayudar a detectar posibles donaciones o entregas de dinero a otros herederos que deban tenerse en cuenta en el reparto.
- No acudir al juzgado cuando no existe acuerdo: el abogado recomienda recurrir al procedimiento judicial de división de herencia cuando los familiares no consiguen ponerse de acuerdo. De hecho, asegura que “la mejor manera de poder llegar a un acuerdo es en un juzgado”, ya que permite encauzar el reparto mediante un procedimiento establecido por la ley.

