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​​Qué es un préstamo rápido y qué hay que tener en cuenta al endeudarse

Los ‘minipréstamos’, como también se les conoce, es un instrumento financiero al alza para combatir el endeudamiento que ha disparado la inflación. Es una forma de conseguir dinero rápido y fácil, aunque hay que valorar otros aspectos.

​​Qué es un préstamo rápido y qué hay que tener en cuenta al endeudarse
​​Qué es un préstamo rápido y qué hay que tener en cuenta al endeudarse
Javier Martín
 

Los préstamos rápidos se están convirtiendo en una solución al alza ante los problemas derivados del contexto económico actual ya que son una forma de conseguir dinero de manera inmediata y fácil para pagar deudas. Es cierto que la inflación ha dado un leve respiro en estos dos últimos meses, pero los precios de los bienes y servicios primarios, aquellos vitales para el día a día, continúan con sobrecostes históricos.

Es el caso, por ejemplo, del diésel o la gasolina, la luz, la calefacción o la cesta de la compra, que han tenido que ser objeto del establecimiento de medidas estatales con tal de aliviar el bolsillo de la mayoría de la población. Sin embargo, para unos cuantos, esto todavía no es suficiente, teniendo que endeudarse.

A tenor de los expertos económicos, no es lo más recomendable ni debe convertirse en una práctica común, pero es una opción más para situaciones límite que puede significar un punto de inflexión de ayuda si se hace adecuadamente. Una de las opciones más recomendadas, según la plataforma comparadora financiera, Asufin, es la de los préstamos rápidos.

Qué es un préstamo rápido

Se trata de un producto financiero que se ha puesto muy de moda recientemente. Básicamente brinda dinero en efectivo para afrontar algún pago puntual al que no se podría hacer frente de otra forma. Es dinero rápido, ya que apenas lleva trámites y acaba resultando una cantidad pequeña prestada.  

Estas son algunas de sus ventajas:

  • Se pueden conseguir fácilmente y sin apenas ser necesario cumplir demasiados requisitos.
  • Los trámite y papeleos son escasos y muy rápidos. Se puede conseguir su concesión en cuestión de minutos u horas.
  • Los nuevos clientes pueden tener su primer préstamo rápido sin comisiones.
  • Existe confidencialidad. Es decir, no hace falta detallar para qué se pide.

Por el contrario, también tiene sus puntos negativos:

  • Sus intereses a pagar suelen ser elevados. Y lo serán mucho más si hay retrasos en el pago.
  • Riesgo de sobreendeudamiento del clientes y de acabar registrado en una lista de morosos como el ASNEF.

Estos ‘minipréstamos’, como también se les conoce popularmente, hay que devolverlos en un solo pago y, en la mayoría de los casos, en un plazo relativamente corto de tiempo. Contratarlos implica, por todo lo mencionado anteriormente, arriesgarse al endeudamiento. Esto también implica que deben usarse inteligentemente y realmente para las situaciones de alta necesidad o urgencia.

Requisitos para pedir un préstamo rápido

Por su parte, las condiciones a cumplir para su concesión serán las siguiente:

  • Ser mayor de edad. Habrá que tener como mínimo 18 años, aunque algunas entidades financieras exigirán tener hasta 25 años.
  • Vivir en España. Será necesario presentar una copa del DNI o NIF.
  • Acreditar ingresos mensuales. Variarán según la entidad que lo presta.

También habrá que tener en cuenta cómo se devuelven los préstamos rápidos. Se hace, con generalidad, en un único pago y en un intervalo de tiempo corto. El pago se puede hacer mediante transferencia bancaria, dos días antes del vencimiento, por el hecho de la tardanza de la transferencia en llegar a la cuenta del cliente.

Otro método que se suele usar es dar el número de tarjeta al firmar el contrato y el prestamista pasará el pago a la tarjeta con fecha del vencimiento, como si se estuviera haciendo una compra online o en cualquier comercio físico.

Cuándo hay que pedir un préstamo rápido

Los ‘minipréstamos’, podría decirse, poseen un papel de comodín en la vida financiera de las personas. Pero solamente se aconsejan cuando surge una urgencia económica que no podría solventarse de ninguna otra manera, que puede esperar y del que se está seguro que ese dinero que se presta más los interesesa pagar se pueden devolver en el plazo establecido. Es un remedio puntual.

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