La jubilación anticipada involuntaria es la que permite a los trabajadores que pierden su empleo por motivos ajenos a su voluntad, como un despido colectivo o el cierre de la empresa, adelantar el retiro hasta un máximo de cuatro años antes de la edad ordinaria de jubilación. A cambio de disfrutar antes de la pensión, la Seguridad Social aplica un coeficiente reductor en forma de penalización, que es de por vida y que puede llegar hasta el 30%. Este varía en función de los años cotizados y los meses adelantados con respecto a la edad ordinaria. Carlos Tena cotizó 41 años, se jubiló de forma involuntaria a los 61 y por eso, arrastra una penalización del 28%.
Lo cuenta en un video subido al canal de YouTube ASJUBI40, asociación donde más de 900.000 pensionistas han pedido al gobierno la eliminación de los coeficientes reductores. Aunque el video es de 2019, el mismo se ha vuelto a hacer viral después de que el Congreso tramita la proposición de ley para quitar ese recorte. “A esa edad, y mucho antes, estás muerto profesionalmente”, dice al abrir su relato, una idea que repite al explicar por qué pidió la jubilación.
Empezó a trabajar con 15 años, porque “a principios de los 70 esto era lo más normal”, primero en una lavandería y después en una fábrica de muebles. Pasó seis años en una empresa en la que solo trabajaba por las mañanas, lo que le permitía estudiar peritaje mercantil por las tardes, hasta que una tanda de despidos le dejó nueve meses en el paro.
Después llegaron 28 años en el grupo Codorniú, donde empezó en logística, hizo un máster en marketing y fue ascendiendo hasta ser brand manager (el responsable de una marca) de Bodegas Bilbaínas. Con la crisis, la empresa despidió a la mitad de la plantilla de su sección, él incluido, y, según relata, “lo sustituyeron al cabo de poco por gente joven a mitad de precio”, cuando él tenía 52 años.
“Todo eran buenas palabras”
En el paro no dejó de enviar solicitudes a empresas y agencias, y “todo eran buenas palabras, pero nada de nada”. Gracias a lo que le quedaba de la indemnización pudo “ir tirando hasta 2016”, cuando un amigo, al ver su situación económica, le contrató en su pequeña empresa. El negocio cerró al cabo de un año. Su amigo, cuenta, “sintiéndolo mucho, tuvo que despedirme”.
Fue entonces cuando pidió el retiro, porque “la única opción que me quedaba era la jubilación anticipada a los 61 años”, explica, “no porque yo no quisiera trabajar”. La Seguridad Social aceptó la solicitud, pero con un coeficiente reductor del 28% sobre su pensión.
Ese porcentaje viene regulado en el artículo 207 de la Ley General de la Seguridad Social. Cuando se jubiló no había entrado en vigor la Ley 21/2021, donde hasta ese momento se aplicaba un recorte del 1,75% por cada trimestre adelantado a las carreras con más de 38 años y seis meses y menos de 41 años y medio cotizados. De esta forma, por cuatro años (16 trimestres) daban justo el 28%, lo mismo que marca para 48 meses la tabla mensual vigente desde 2022. En el caso de que hubiera tenido seis meses más de cotización, Carlos habría pasado al tramo siguiente, el del 26%.
“Yo me pregunto: ¿eso es justo? Rotundamente no”, dice, y compara su caso con el de quien se jubila a los 65 con 35 años cotizados. Cuando se publicó el vídeo, en enero de 2019, el 100% de la base reguladora (la cifra sobre la que se calcula la pensión) exigía 35 años y seis meses cotizados y retirarse a los 65 pedía 36 años y nueve meses, según las disposiciones transitorias séptima y novena de esa ley. En 2026 el 100% exige 36 años y seis meses, y jubilarse a los 65, 38 años y tres meses; desde 2027, el 100% pedirá 37 años.
La proposición que quiere quitar el recorte
Esa reivindicación está ahora en el Congreso, cuyo Pleno tomó en consideración (aceptó empezar a tramitar) el 22 de septiembre la proposición de ley de jubilación sin penalización. El texto elimina los coeficientes reductores con 40 años cotizados en la jubilación voluntaria y en la involuntaria, también para quienes ya cobran la pensión, como Carlos o Francisco Díaz, con 46 años cotizados.
Ahora, esta medida no saldrá adelante, pues el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez ha convocado elecciones para el próximo 29 de noviembre. De esta forma, con la disolución, la proposición de ley caduca, según recoge el reglamento del Congreso, sin haber llegado a votarse, por lo que deberá volver a presentarse en la próxima legislatura.
Tampoco saldrá el complemento para los que se jubilaron anticipadamente entre 2002 y 2021 (viene en la Ley 21/2021). Esta estaba destinada a jubilados con 44 años y seis meses cotizados (o 40 con una pensión inferior a 900 euros el 1 de enero de 2022) donde la Seguridad Social pagaba la diferencia cuando el cuadro de porcentajes era más favorable, algo que no ocurre con cuatro años justos de adelanto, porque marca el mismo 28%.
“No es justo que alguien, por llegar a los 65 años teniendo 35 años de cotización, perciba al 100%, y yo, que he cotizado 41 años, vea reducida mi jubilación”, termina Carlos Tena.