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Invertir en oro, un escondite para la inflación

Ya sea en pleno crecimiento económico o en medio de una recesión, el oro siempre figura como un activo que debe estar en las carteras de inversión.

Invertir en oro para evitar la inflación La inversión en oro es un activo refugio
Javier Martín
Javier Martín
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El oro es un activo predilecto de resguardo, ya sea una persona, un inversionista o un banco central. Una parte de la demanda del oro viene de los inversionistas que buscan un activo de refugio y, siempre que hay turbulencia en los mercados financieros, como ahora dominado por la inflación, es más demandado y su precio tiende a subir.
 
Tan solo 15 días después de que Rusia invadiera Ucrania, su precio subió un 8%, a 2,050 dólares la onza, un máximo de dos años, de acuerdo con Bloomberg. “El oro afianzó su estatus como refugio seguro, ya que una ola de aversión al riesgo ha estado afectando a los mercados de valores”, señala Carsten Menke, director de Investigación de Next Generation de Julius Baer.
 
“Cuando hay expansión económica, la gente tiende a gastar más, ya sea en joyería o tecnología, o ahorra más, y eso ayuda a que el oro en el largo plazo tenga esta demanda, que es bastante importante”, dice Juan Carlos Artigas, líder global de Investigación del World Gold Council. 

¿Por qué el oro no se devalúa y tiene valor?

El oro es una materia prima que posee características que no tienen otras, ni siquiera metales considerados como preciosos, como la plata o el platino, y que le permiten erigirse como activo de refugio. Uno de ellos es justo el perfil de demanda que tiene. Aproximadamente un 45% está ligada a inversión en barras, monedas, bóvedas o fondos cotizados (ETF); un 40%, en tecnología y joyería; y el restante, de bancos centrales.
 
Del lado de la oferta también existen diferencias significativas. En otras mercancías, su producción juega un papel importante en el precio. Un claro ejemplo es el del petróleo, donde la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) establece los niveles de producción y, por tanto, posee cierto control sobre los precios. En el caso del oro, la producción minera contribuye con aproximadamente entre 60 y 75% de la oferta, y el resto es de oro reciclado.
 
“El mercado del oro es muy eficiente en la manera de reflejar la participación tanto de inversionistas como de consumidores, el que sea producido le da una escasez que crea valor. Por eso el oro es considerablemente menos volátil, porque hay menos probabilidad de un shock de parte de la oferta”, agrega Artigas. 

Oro e inflación

Pero el oro, al igual que cualquier otro activo en el mercado, no es impermeable a los vaivenes de la economía. De acuerdo con el estudio ‘UBS Investor Sentiment’, publicado en mayo, la segunda fuente de preocupación para los inversionistas es la inflación.
 
La primera es la guerra en Ucrania, uno de los factores causantes del aumento de la inflación a nivel mundial, debido a que el conflicto limita la oferta de materias primas, como el aceite. Estas preocupaciones llevaron al 37% de los inversionistas encuestados por UBS a nivel global a considerar más probable invertir en oro.
 
La expectativa de una mayor demanda no está impulsando el oro como en otros momentos. En los últimos dos meses, su precio bajó un 4%. El motivo principal es el alza de tasas que los bancos centrales han implementado para frenar la inflación. Algo que le resta atractivo al oro, pues otros instrumentos, como los bonos, ofrecen rendimientos mayores.
 
Pero sin importar el momento económico, el especialista recomienda tener siempre oro. “De la misma manera que se tienen acciones o bonos, el oro debe ser una parte fundamental de esa colección de activos que diversifican y fortalecen un portafolio a largo plazo, aun cuando puedas cambiar tu posición dependiendo del ambiente económico o financiero, como lo haces con cualquier otro activo”.