Se mudan a una vivienda de nueva construcción y semanas después les piden que se marchen porque descubren una antigua mina debajo

Las familias acababan de instalarse cuando les comunicaron que tendrían que abandonar temporalmente sus casas para reforzar el terreno.

Una imagen de la urbanización |SWNS
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Encontrar el hogar ideal no es una tarea fácil y, cuando por fin los compradores lo encuentran y se instalan en la vivienda, lo último que esperan es tener que abandonarla en pocas semanas por problemas en la estructura. Es justo lo que ha pasado a familias en Escocia que acababan justo después de instalarse en una urbanización de nueva construcción cuando les comunicaron que se había descubierto una antigua infraestructura minera bajo parte de las viviendas.

Según la información publicada por The Sun, la urbanización se encuentra en Gilmerton, cerca de Edimburgo, una zona con un marcado pasado minero. La mayoría de los vecinos afectados se había mudado a la urbanización en febrero, apenas unos meses antes de recibir la noticia de que tendrían que abandonar temporalmente sus viviendas.  

Algunos de ellos apenas se acababan de instalar cuando recibieron la carta en la que informaban que desalojaron el residencial para realizar nuevas obras con las que asegurar el terreno sobre el que se habían construido las viviendas. 

Tendrán que marcharse mientras refuerzan el terreno bajo las viviendas

El problema con el terreno se detectó mientras hacían nuevos trabajos de construcción en la zona y apareció algo que las empresas encargadas de la construcción y gestión del residencial describieron como una “anomalía minera previamente desconocida”.

Por lo que contaron los vecinos, se trataba de un hueco bajo el terreno, hasta el punto de que tendrían que hacer excavaciones e inyectar hormigón para estabilizarlo. Uno de ellos lo resumió diciendo que era para evitar “caer en un pozo minero”.

La medida afectaría a unas cinco o seis viviendas de la urbanización y a unos pisos. Los residentes tendrán que trasladarse a alojamientos temporales durante un máximo de ocho semanas, aunque la propia empresa aseguró que se encargaría de correr con los gastos de la mudanza y el alojamiento alternativo durante el tiempo que durasen las obras. 

“Se suponía que este iba a ser nuestro hogar definitivo”

Una de las principales quejas de los residentes es que muchas de las familias de la urbanización apenas llevaban unas semanas viviendo allí cuando recibieron la noticia. 

Un vecino aseguró que había gastado miles de libras en acondicionar su jardín, mientras que otros afectados explicaron que el hecho de tener que volver a mudarse les estaba provocando mucho estrés, especialmente en las familias con niños o personas con problemas de salud.  

“Nos han estado mudando de un edificio de apartamentos a otro durante años y se suponía que este iba a ser nuestro hogar definitivo”, lamentó uno de los vecinos.

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