Denise, de 65 años, deja su vivienda y se muda a una casa prefabricada en el jardín de su hija para ahorrar dinero y cuidar a sus nietas

La mujer decidió cambiar su casa para gastar menos dinero y ayudar a su familia con el cuidado de los niños.

Una imagen de Denise y otra de una casa prefabricada |Denise Martin - Fortune / Canva
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Cada vez son más las familias que buscan alternativas para reducir los gastos de vivienda y, al mismo tiempo, poder estar cerca de sus seres queridos. Una de las alternativas son las casas prefabricadas, opción que eligió Denise Martin, una mujer de 65 años que decidió dejar su vivienda habitual en Arizona para instalarse en una minicasa de 37 metros cuadrados en el jardín de su hija, en Oregón (Estados Unidos). Con este cambio no solo ha conseguido reducir sus gastos, sino que también puede pasar más tiempo con sus nietos y ayudar a su hija con su cuidado.

Según cuenta la propia Denise a la revista Fortune, se mudó en diciembre de 2024, después de que su yerno, que tiene una empresa de casas prefabricadas, le diseñara una vivienda adaptada a sus necesidades que instalaron en el jardín de la propiedad familiar. 

En menos de 3 meses y por un precio de en torno a los 172.000 euros (muy por debajo del precio medio de una vivienda en Estados Unidos), ya tenía la vivienda lista para instalarse y aunque reconoce que en un principio no le fue fácil adaptarse a vivir en un espacio tan pequeño, con el tiempo asegura que el cambio ha merecido la pena. 

Dejó su casa para vivir en 37 metros cuadrados junto a su familia

Antes de mudarse, Denise vivía en Arizona, pero cuando nacieron sus nietos, se planteó la mudanza para poder estar más cerca de su hija. Fue entonces cuando, valorando que la familia tenía terreno más que suficiente en su propiedad, decidieron instalar allí una pequeña casa prefabricada en la que pudiera mantener su independencia.

La casa cuenta con una zona de estar de unos 28 metros cuadrados y un altillo de tres por tres metros donde tiene su dormitorio. También dispone de cocina, baño, lavadora-secadora y una pequeña terraza.

Acostumbrarse a vivir en una casa de apenas 37 metros cuadrados le llevó unos seis meses y, según explica, la mudanza le hizo tener que deshacerse de muchas de sus pertenencias, especialmente ropa, porque no tenía espacio suficiente para guardar todo lo que había acumulado durante años.

A pesar de ello, asegura que ha descubierto que no necesita tantas cosas para vivir y que la minicasa ofrece más comodidades que otras alternativas, como una autocaravana, porque cuenta con aislamiento y todas las instalaciones de una vivienda convencional.

Ahorra en los gastos de la casa y ayuda a su hija con el cuidado de sus nietos

Una de las principales ventajas que ha encontrado Denise es el ahorro. Según explica, vivir en su pequeña vivienda prefabricada le resulta mucho más barato que mantener su antigua casa de Arizona, donde todavía pasa unos dos meses al año.

La mujer asegura que gasta muy poco en suministro, suponiendo el mayor de ellos el gas, por el que paga sobre unos 30 al mes.

Pero el dinero no fue el motivo más importante para tomar esta decisión. Lo que realmente quería Denise era estar cerca de su familia y poder ayudar a su hija, que trabaja y tiene dos niñas pequeñas.

Ahora, al vivir a pocos metros de su casa, puede llevar y recoger a sus nietas de la guardería, cuidarlas por las tardes y quedarse con ellas cuando sus padres lo necesitan. Incluso puede acercarse un rato para ocuparse del bebé y permitir que su hija descanse.

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