El estrés laboral no es sólo el cansancio y agotamiento físico y mental que se sufre al terminar la jornada de trabajo. A veces, un día en la oficina que se complica puede generar en episodios de ansiedad, irritabilidad, agotamiento y problemas para dormir. Estas situaciones pueden darse por una sobrecarga laboral, una mala relación con los compañeros o la falta de desconexión una vez que se ficha la salida, entre otros factores.
Los principales afectados, según un informe elaborado por Coverflex, son los jóvenes de la Generación Z y los empleados de pequeñas empresas. El 79% del total de los encuestados refirió haber sufrido síntomas relacionados con el estrés aunque la mitad de ellos destaca que no es algo frecuente sino ocasional.
El 29% sí reconoce que esta sensación de ahogo e incluso de no querer regresar al trabajo sucede prácticamente a diario. Un 67% apunta a que el trabajo ha perjudicado su salud de manera negativa y este porcentaje aumenta al 72% entre los millennials (nacidos entre 1981 y 1996), el 62% en la Generación X (1965 - 1980) y el 44% en los baby boomers (1946 - 1964).
Cuando son preguntados por los investigadores sobre su grado de estrés, el 86% de los empleados de la Generación Z y el 83% de los millennials reconocen sufrir alguno de los síntomas de esta sensación en determinados momentos.
Las generaciones anteriores a la Z normalizaban los problemas de salud mental
Isabel Aranda, psicóloga sanitaria experta en temas laborales, ha señalado que los trabajadores más jóvenes se encuentran en un mercado laboral que se mueve en un contexto cambiante de incertidumbre económica, donde se producen cambios tecnológicos avanzados que al final inciden en las trayectorias profesionales.
A esto hay que añadir los modelos de trabajo que requieren una conectividad del 100%, por lo que el trabajador siente que debe estar permanentemente atento a sus equipos o dispositivos digitales (tablet, móvil, ordenador). Al final, esto repercute en una sobrecarga informativa que necesita recuperación psicológica una vez terminada la jornada.
Muchos podrían pensar, tras leer estas conclusiones, que los jóvenes son especialmente vulnerables o sensibles. Esto no es así aunque la educación emocional que han recibido es la que les hace identificar casi al momento los problemas de salud mental que, en el caso de las generaciones anteriores, se normalizaban y pasaban desapercibidos.
Los empleados de las pymes, los más afectados
El tamaño y el tipo de actividad que desarrolla la empresa influye también en la salud mental de los trabajadores. El tanto por ciento de empleados que señala un efecto negativo en la salud llega al 83% en las startups y scaleups, cuando la plantilla es de entre 25 y 100 trabajadores, desciende al 73% y se queda en el 33% en el caso de las compañías de más de 500 personas.
El 60% de los encuestados que teletrabajaban señalan que esto les permite una buena conciliación entre la vida personal y profesional y en el conjunto de los trabajadores este porcentaje se queda en el 45% y el 46% considera que consiguen ese equilibrio sólo en algunas ocasiones. El 9% está aún esperándolo ya que señalan que “no llega nunca”.
La desconexión del trabajo es más frecuente en los casos remotos o híbridos, ya que el 85% señala que consiguen olvidar por completo lo que pasa en la oficina cuando están fuera de ella, algo que sólo consigue el 70% de los que acuden presencialmente.
Prevención y medidas de bienestar
Cada vez son más los trabajadores que piden a sus empresas que incluyan más medidas de prevención, cuidado de la salud y bienestar emocional que según los expertos, deberían estar dentro de los packs de compensación que ofrecen las empresas. Pero el informe apunta a una gran diferencia entre lo que espera el trabajador y lo que tiene finalmente.
El 66% destaca que su empresa tiene políticas para cuidar la salud emocional, el 40% piensa que no son bastantes y el 37% señala que sus jefes se preocupan mucho por ellos. El 39% de los encuestados apuntan a que su bienestar en la empresa es elevado, el 45% considera que están en un nivel medio y el 17% lo ve bajo o muy bajo.
El seguro médico es una de las medidas mejor valorada con el 42% de los votos, seguido por el apoyo relacionado con la salud mental (41%) y el acceso rápido a la atención médica con el 40%. En ese caso se aprecian diferencias intergeneracionales ya que los de la GenZ y los millennials dan importancia a tener un horario flexible y a los recursos de mejora de la salud mental, los de la Generación X y los baby boomers valoran la cobertura médica y la prevención por encima de lo demás.