Entendemos por acoso laboral las conductas en el entorno de trabajo que tienen como finalidad o efecto vulnerar la dignidad del trabajador o generar un ambiente intimidatorio, hostil, degradante, humillante u ofensivo. La definición, a priori, parece sencilla, pero en algunos casos puede ser difícil demostrarlo en la práctica.
“El acoso laboral, por desgracia, es un comportamiento muy sutil”, explica al respecto Rafael Alonso, psicólogo especializado en Recursos Humanos, advirtiendo de que es importante entender que “no todo maltrato, conflicto o mala gestión es acoso laboral”.
Atendiendo al Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, el acoso laboral es la exposición a conductas de violencia psicológicas reiteradas y prolongadas dirigidas contra una persona en el marco laboral y desde una posición de poder, que no tiene por qué ser jerárquica. Ahora bien, este psicólogo indica que “tener un jefe autoritario, exceso de trabajo, mala comunicación, objetivos excesivos, un conflicto puntual o una organización desastrosa no constituye automáticamente acoso laboral”.
5 preguntas para saber si sufres acoso laboral
Ante esta dificultad, Rafael Alonso ha compartido 5 preguntas que pueden ayudar a los trabajadores a descubrir si están sufriendo acoso. Estas son:
- ¿Son conductas repetidas?
- ¿Se mantienen en el tiempo?
- ¿Van dirigidas hacia mí?
- ¿Hay conductas de hostigamiento?
- ¿Existe una posición de poder o indefensión?
En caso de que la respuesta sea sí, el psicólogo indica que “lo más probable” es que se esté ante un caso real de acoso. El siguiente paso, explica, es “documentar y grabar todo lo que ocurre y buscar ayuda legal”. Además, de contar con un abogado, para salir de una situación así, destacar que es importante “tener acceso a la información precisa y a acompañamiento psicológico”.
Cómo demostrar el acoso
Carlos Javier Galán, Magistrado-Juez de lo Social, explicó en un artículo para ‘NoticiasTrabajo’ cómo demostrar una situación de acoso laboral. Lo primero es reunir pruebas que permitan acreditar las conductas sufridas, especialmente porque muchas veces no se trata de un hecho aislado, sino de una sucesión de comportamientos que cobran sentido al analizarlos en conjunto.
Por ello, recomendó llevar un registro detallado de lo ocurrido, con fechas y circunstancias, y recopilar todas las órdenes, instrucciones, correos electrónicos, mensajes y cualquier otra documentación relacionada con los hechos.
También pueden servir como prueba las grabaciones de conversaciones en las que participe el propio trabajador. Además, en determinados casos, una denuncia ante la Inspección de Trabajo puede permitir que esta constate directamente determinados hechos que después podrían ser más difíciles de probar ante los tribunales.