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Las bajas médicas costaron 18.413 millones a la Seguridad Social en 2025 y la presidenta de los economistas de la salud propone revisar primero las que duren más de lo previsto

La economista atribuye el aumento de las bajas a la salud mental, a los problemas musculoesqueléticos, a una población trabajadora más envejecida y a las listas de espera, y defiende que el alta la decidan criterios médicos.

Una médico en consulta
Las bajas médicas costaron 18.413 millones a la Seguridad Social en 2025 y la presidenta de los economistas de la salud propone revisar primero las que duren más de lo previsto |Envato
Francisco Miralles
Fecha de actualización:

La Seguridad Social gastó 18.413,27 millones de euros en bajas médicas en 2025, un 11,84% más que el año anterior, según el cierre provisional de su ejecución presupuestaria, una cuenta que incluye lo que pagan las mutuas, pero no lo que las empresas pagan de su bolsillo entre el cuarto y el decimoquinto día de baja. La baja médica (incapacidad temporal) es ya su segundo mayor gasto después de las pensiones. La presidenta de la Asociación de Economía de la Salud (AES), Néboa Zozaya, ha pedido en el VII Simposio del Observatorio de la Sanidad de El Español e Invertia que el médico de primaria tenga información de la situación laboral del trabajador, después de recordar el aumento del 60% de las bajas desde 2017: “Una barbaridad, sobre todo por salud mental y problemas musculoesqueléticos”.

Ese 60% sale del estudio sobre la incapacidad temporal que la AIReF publicó en febrero (la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, que vigila las cuentas públicas), el que situó las bajas como el segundo mayor gasto de la Seguridad Social, y mide la frecuencia de las bajas. Según su texto, “la incidencia de las bajas por contingencias comunes ha aumentado cerca de un 60% entre 2017 y 2024”, es decir, de las que se deben a una enfermedad o a un accidente fuera del trabajo, que pasaron de 21,4 a 33,9 al mes por cada 1.000 afiliados. En esos años su duración media subió, además, de 40 a 45,9 días.

Hay más bajas y duran más, lo que ayuda a explicar que el gasto se haya triplicado en una década, de los 5.473 millones de euros de 2014 a los 16.464 millones de 2024, según la AIReF, la cifra que Zozaya redondea en 16.000 millones. Este año tampoco se frena, ya que entre enero y agosto de 2026 la Seguridad Social ha gastado 12.751,10 millones en bajas, un 8,59% más que en el mismo periodo del año pasado. Su estadística de incapacidad temporal cerró 2025 con 9.891.078 bajas nuevas por contingencias comunes y profesionales (enfermedad o accidente, dentro o fuera del trabajo).

Trabajadores de más edad y menos miedo a perder el empleo

Para Zozaya, “esto responde a distintas causas”, y habla de una población trabajadora más envejecida, de la salud mental, un problema que arrastra la COVID y que antes “estaba más escondido”, de un “ciclo económico expansivo” en el que la gente “seguramente” tiene menos miedo a perder el empleo porque sería más fácil encontrar otro y de unas listas de espera más largas.

En ese último punto no todos coinciden, ya que el exsecretario de Estado de la Seguridad Social Octavio Granado sostiene en un documento publicado por Fedea el 14 de septiembre que el incremento de las prestaciones se da en todos los territorios, por lo que, según él, las listas de espera de cada comunidad no bastarían para explicarlo. En ese texto propone, además, que coticen más las empresas y los trabajadores que pacten complementos de baja, si se demuestra que disparan el gasto, como ya contó NoticiasTrabajo al explicar la propuesta sobre los complementos de baja.

Saber de qué trabaja el paciente

“Yo abogo por mejorar los sistemas de información”, explica la economista, que quiere que el médico de primaria tenga también información de la situación laboral del trabajador y que se creen herramientas para “predecir la duración que tendría que tener la baja según cada patología”. Con esa previsión, y ante la falta de inspectores sanitarios, propone que las revisiones se centren en los casos con más diferencia entre lo que debería durar la baja y lo que dura de verdad.

Zozaya añade medidas para la vuelta al trabajo, como “adaptaciones del puesto de trabajo o reincorporaciones paulatinas”, una idea que el Gobierno volvió a poner sobre la mesa en febrero para enfermedades graves como el cáncer y que todavía no ha llegado al BOE.

Parte de la herramienta que pide ya existe, porque el artículo 2 del Real Decreto 625/2014, que regula la gestión de las bajas en sus primeros 365 días, obliga a poner a disposición de los médicos “tablas de duración óptima tipificadas por los distintos procesos patológicos”. La Seguridad Social está revisando esas tablas con las sociedades médicas mediante convenios como el firmado con la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia. Preguntada por esa revisión, la economista responde: “La decisión de baja o alta laboral debe estar establecida con criterios médicos”.

Sobre la propuesta del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, de que las mutuas puedan dar el alta en algunas bajas, prefiere no posicionarse. “Este es un debate que se está produciendo y que, bueno, deben ser los expertos también quienes se pronuncien ahí”, finaliza Néboa Zozaya.