Trabajar como taxista puede ser aparentemente un trabajo muy rentable, pero hablar de lo que gana un taxista sin hablar de lo que paga puede dar una imagen equivocada del oficio, según Ana Muñoz, una taxista que ha respondido en redes sociales a un comentario en el que se aseguraba que los profesionales del taxi “ganan un dineral”.
Ana no niega que el taxi pueda ser rentable. De hecho, reconoce que “si pillas buenos días, si sabes trabajarlo y si le echas horas, sí, el taxi da dinero y da bastante dinero”. Pero insiste en que esa recaudación no puede entenderse sin tener en cuenta todos los gastos que soporta un trabajador autónomo.
En su caso, cuenta que tiene 26 años y paga “500 euros de autónomos”, una cantidad que considera excesiva. A eso se suman otros costes fijos del vehículo, como el seguro. “En cuanto al seguro del coche, pagamos entre 4.000 y 5.000 euros”, explica.
“Si hablas de recaudación, habla de gastos también”
La joven asegura que, aunque el taxi da buenos ingresos, no es un trabajo sencillo o una vía rápida para hacerse rico. “Si hablas de recaudación, habla de gastos también”, señala.
Entre esos gastos menciona el combustible, que en algunos momentos ha estado tan caro que, según dice, ha sido “prácticamente trabajar para pagar”. También habla del mantenimiento, las averías y los impuestos que hay que seguir pagando aunque el coche no pueda circular.
“Si el taxi no rueda, no ingresas ni un céntimo”, recuerda. Por eso, explica que un accidente o una avería pueden afectar directamente a los ingresos, mientras los costes continúan.
Además, recuerda que las tarifas no las decide el conductor. “El taxista no pone las tarifas, sino que las estipula la Comunidad de Madrid”, explica, en referencia a quienes se quejan del precio de un trayecto.
Jornadas de 12 a 14 horas y mucha presión
La taxista también pone el foco en las horas que hay detrás de la recaudación. “Esto no es llegar y hacerte rico”, afirma. Según explica, es “un trabajo muy sudado en el que te tienes que tirar de 12 a 14 horas todos los días y aguantar de todo”.
Ana pone como ejemplo las noches de mucho movimiento, como las semanas con fiestas, orgullo o festivales, en las que los taxistas trabajan durante muchas horas y tienen que lidiar con todo tipo de situaciones dentro del coche.
También señala la parte mental del oficio. “Estás solo en el taxi con tus problemas personales o familiares, y no trabajas igual mientras les das vueltas”, explica. Aun así, hay que seguir atendiendo a los clientes, incluso después de muchas horas al volante.
Pese a todo, Ana deja claro que no reniega de su profesión. “No cambiaría el taxi por nada porque te da una libertad increíble”, asegura. Para ella, el taxi permite vivir y ganar bien si se trabaja de forma adecuada, pero advierte de que no basta con hacer una jornada corta y esperar grandes ingresos.
“No pienses que con ocho horitas te vas a hacer rico, porque eso es un cuento de Disney”, afirma.

