Ganar un premio millonario en la lotería es algo con lo que sueñan muchas personas y, cuando por fin toca, lo último que esperan es tener que acudir a los tribunales para demostrar que el dinero les pertenece. Es justo lo que le ha pasado a un empleado de una tienda en Estados Unidos, que compró por 10 dólares (unos 9 euros) un billete de lotería que una clienta había dejado sin pagar y descubrió que estaba premiado con 12,8 millones de dólares (unos 11,4 millones de euros).
Según la información publicada por Axios, el empleado era el encargado de una tienda de la cadena Circle K en Arizona. Fue en este establecimiento donde una clienta había comprado varios billetes por valor de 76 euros, pero solo tenía 60 euros para pagarlos, por lo que solo se llevó alguno y dejó el resto en el establecimiento.
Al día siguiente, el encargado descubrió que uno de los billetes restantes había sido premiado y decidió comprarlo. Sin embargo, la empresa cuestionó la operación y terminó despidiéndolo. Ahora, el caso ha llegado a los tribunales, donde el trabajador, una antigua compañera y la clienta que pidió los boletos defienden sus derechos sobre el premio.
Compró el boleto después de descubrir que estaba premiado con 11,4 millones de euros
Por lo que se explicó durante el procedimiento, fue después de darse cuenta de que uno de los billetes había sido premiado cuando el trabajador decidió comprarlo. Para ello, esperó a que terminara su jornada laboral para fichar y quitarse el uniforme, ya que la normativa interna prohíbe a los empleados comprar lotería mientras están de servicio.
Una vez fuera de su jornada laboral, regresó y compró los billetes, entre los que se encontraba el premiado con más de 11 millones de euros.
Según los documentos judiciales, el trabajador había enviado un mensaje a su supervisor para preguntarle si podía realizar la operación, aunque no le explicó que uno de ellos ya había resultado premiado.
Sin embargo, cuando la empresa descubrió lo ocurrido, retuvo el billete y despidió al encargado por incumplir sus normas internas, una decisión que el hombre también ha decidido recurrir ante los tribunales.
La empresa asegura que la compra no fue válida y la clienta también reclama el premio
Una de las principales cuestiones que tendrá que resolver la Justicia es a quién pertenece realmente el premio, ya que varias personas consideran que tienen derecho a quedarse con el dinero.
Por un lado, la empresa sostiene que la compra realizada por el trabajador no fue válida porque se produjo después de celebrarse el sorteo. Además, las normas de la lotería establecen que los billetes impresos que no llegan a venderse pertenecen al establecimiento.
Sin embargo, el encargado asegura que la tienda tenía una norma interna, aunque no estuviera escrita, que obligaba a los empleados a comprar aquellos que los clientes dejaban sin pagar.
De hecho, varios trabajadores y antiguos empleados han respaldado esta versión y el hombre defiende que el premio le corresponde tanto a él como a una antigua compañera.
A esto se suma que la clienta también ha reclamado su propiedad, pese a que no llegó a pagar por ellos.
Finalmente, la cadena Circle K presentó una demanda para que sea un juez quien determine quién tiene derecho a cobrar los 12,8 millones de dólares (unos 11,4 millones de euros), aunque la empresa no ha pedido directamente que se le entregue el premio.
Por el momento, el conflicto sigue sin resolverse y está prevista una nueva audiencia para el 6 de noviembre. Hasta entonces, ninguno de los implicados tiene reconocido el derecho a cobrar el dinero, y la resolución definitiva podría tardar todavía varios meses.

