Ayudar a los hijos o nietos a comprar una vivienda o donarles dinero para ayudarles con sus gastos es algo habitual en muchas familias. Lo que suele ser menos común es terminar en los tribunales porque finalmente se quiera recuperar esa donación. Aunque esto es justo lo que hizo un abuelo de 90 años en Reino Unido, que tras darle a su nieto casi un millón de euros para comprar una casa y celebrar su boda, terminó demandándole porque quería recuperarlo.
Según la información publicada por International Business Times, el anciano dio a su nieto más de 850.000 libras (unos 977.500 euros) entre 2020 y 2022. La mayor parte del dinero se destinó a que se comprase una casa y el resto del dinero para pagar su boda.
Aunque el abuelo aseguraba que se trataba de un préstamo que recuperaría más adelante, su nieto defendía que eran regalos que le había hecho cuando mantenían una buena relación. Finalmente, el caso terminó en los tribunales y el juez dio la razón al nieto al considerar que no había pruebas de que se hubiera comprometido a devolver el dinero.
El abuelo asegura que le prestó el dinero para comprar una vivienda y celebrar su boda
El problema surgió porque la relación entre abuelo y nieto se fue deteriorando y fue entonces cuando el anciano reclamó a su nieto todas las cantidades que le había dado durante los años anteriores.
El abuelo aseguró que esperaba recuperar esas cantidades cuando su nieto vendiera la vivienda. Sin embargo, descubrió que tenía intención de quedarse en ella para vivir con su familia y no de venderla, como él pensaba.
Por este motivo, decidió presentar una demanda, mientras que el nieto negó que hubiera acordado devolverle ninguna cantidad y aseguró que su abuelo simplemente había querido ayudarlo económicamente.
La Justicia considera que el dinero era un regalo y no tendrá que devolverlo
Una de las cuestiones que tuvo en cuenta el juez fue la estrecha relación que habían mantenido durante años. De hecho, el nieto había dejado su trabajo en el sector bancario para incorporarse a la empresa familiar, donde incluso se había planteado que pudiera convertirse en el sucesor de su abuelo.
Sin embargo, durante el juicio, se llegó a la conclusión de que no había ningún tipo de documento ni acuerdo verbal que demostrase que el abuelo, en lugar de donarle el dinero, le hubiera hecho un préstamo,
Tampoco se pudo probar que el nieto hubiera comprado la casa para venderla posteriormente, sino que se podía considerar que el nieto la había comprado para vivir allí con su familia.
Lo mismo ocurrió con los gastos de la boda, ya que no quedó demostrado que el abuelo esperase recuperar las cantidades que había pagado para la celebración.
Finalmente, la Justicia rechazó la reclamación del empresario y determinó que su nieto no tendría que devolverle las más de 850.000 libras (unos 977.500 euros) que había recibido, al considerar que se trataba de regalos realizados durante una buena relación familiar y no de préstamos.

