Cobrar la pensión cada mes es fundamental para muchos jubilados, especialmente cuando se trata de su principal fuente de ingresos para hacer frente a los gastos diarios. Sin embargo, un error de la Administración puede dejar a una persona sin ese dinero y provocar problemas que resultan difíciles de solucionar. Es justo lo que le ha pasado a una jubilada de 84 años en Reino Unido, que lleva meses sin cobrar su pensión porque el Gobierno la dio por muerta por error y ahora el Ayuntamiento le reclama más de 1.000 euros en impuestos municipales.
Según recogen desde Independent, la anciana había viajado a Chipre en septiembre para pasar dos semanas de vacaciones. Sin embargo, durante su estancia sufrió una grave infección pulmonar que le impidió coger el avión de regreso a casa y tuvo que quedarse en la isla hasta recuperarse.
Unos meses después, a principios de noviembre, dejó de recibir los pagos de su pensión y descubrió que el Departamento de Trabajo y Pensiones británico (DWP) la había registrado como fallecida. A esto se sumó que el Ayuntamiento le reclamó 875 libras (unos 1.006 euros) por unos impuestos municipales que, según ella, no tiene obligación de pagar por su edad y discapacidad.
Lleva meses sin cobrar su pensión porque la Administración pensaba que había muerto
Tras comprobar que había dejado de recibir el dinero de su pensión, mientras todavía estaba en Chipre en casa de unos amigos, se puso en contacto con el Departamento de Trabajo y Pensiones, donde le comunicaron que los pagos se habían suspendido porque figuraba como fallecida en los registros de la Administración, a pesar de que seguía viva.
Desde entonces, la jubilada ha tratado de demostrar su situación y conseguir que vuelvan a pagarle la pensión. De hecho, los médicos que la atendieron en Chipre prepararon varios informes para confirmar que no estaba en condiciones de viajar y los enviaron a las autoridades británicas.
Aunque consiguió recuperarse de la infección pulmonar, posteriormente sufrió una caída que le provocó nuevos problemas de salud. La mujer ha necesitado fisioterapia y todavía tiene dificultades para mover una mano y escribir con normalidad.
Su sobrina también intentó ayudarla a solucionar el problema, pero los funcionarios le explicaron que no podían facilitarle información sin un poder notarial. La jubilada preparó los documentos y los envió por correo certificado, aunque más adelante le comunicaron que no tenían constancia de haberlos recibido, pese a que el seguimiento del envío confirmaba su entrega.
La mujer aseguró que había pasado semanas intentando contactar por teléfono con la Administración, llegando a esperar durante horas antes de que se cortaran las llamadas. Incluso hubo un momento en el que se quedó sin saldo para llamar desde el extranjero y solo podía comunicarse por WhatsApp.
El Ayuntamiento le reclama más de 1.000 euros en impuestos mientras sigue sin cobrar
A los problemas con su pensión se suma ahora una reclamación del Ayuntamiento, que le exige pagar 875 libras (unos 1.006 euros) en concepto de impuestos municipales supuestamente pendientes.
Sin embargo, la jubilada asegura que no tiene obligación de pagar esas cantidades por su edad y discapacidad, por lo que no entiende por qué las autoridades le están reclamando el dinero.
“Si no cumplo los requisitos para pagar, ¿cómo es que el Ayuntamiento me exige el pago del impuesto municipal?”, se preguntó la mujer, que además se enfrenta a un procedimiento judicial por esta deuda.
De hecho, tenía previsto comparecer ante el Tribunal de Magistrados de Norwich, pero sigue sin poder regresar a Reino Unido por sus problemas de salud y por la falta de dinero.
Desde el Ayuntamiento explicaron que no podían comentar casos particulares, aunque señalaron que cuando cambian las circunstancias de un vecino, se revisa su situación para determinar si tiene derecho a ayudas o descuentos en los impuestos.
Mientras tanto, la jubilada continúa intentando recuperar su pensión con la ayuda de su sobrina, el Consulado Británico en Chipre y el diputado Terry Jermy, que aseguró estar trabajando para solucionar el problema lo antes posible.
Una de las principales quejas de la mujer es que, pese a todas las gestiones realizadas, sigue sin recibir el dinero que necesita para mantenerse mientras permanece fuera de su país.
“Después de cinco meses, todavía no me han dado ni un céntimo. Esto no tiene fin. El Departamento de Trabajo y Pensiones solo pone excusas. Dieron por hecho que estaba muerta”, lamentó.
La situación también está afectando a su salud, hasta el punto de que la jubilada aseguró que ya no sabe cuánto tiempo más podrá seguir viviendo así mientras espera que la Administración corrija el error y vuelva a pagarle su pensión.

