Tener que abandonar una vivienda de alquiler porque el propietario asegura que la necesita para uno de sus familiares puede colocar al inquilino en una situación complicada, especialmente cuando después descubre que esa persona nunca llega a vivir en la casa. Esto es lo que ocurrió a un hombre en Australia, que tras abandonar la vivienda la encontró anunciada de nuevo en alquiler, y el caso ha terminado con una multa de 35.000 dólares australianos (unos 21.600 euros).
Según informa la cadena pública australiana ABC News, al inquilino se le comunicó que debía abandonar la casa porque el casero la necesitaba para que un familiar se instalase en ella.
El hombre dejó la vivienda en el plazo previsto, pero el supuesto familiar nunca llegó a instalarse en el inmueble y un día después de su desalojo apareció nuevamente anunciada en el mercado para encontrar a una nueva persona que quisiera alquilarla.
La vivienda volvió a anunciarse en alquiler al día siguiente
El caso terminó siendo investigado por las autoridades de Nueva Gales del Sur y la agencia inmobiliaria, que había gestionado el contrato, fue multada con 21.600 euros. El motivo estaba precisamente en que la causa utilizada para recuperar la vivienda no se correspondía con lo que sucedió después.
En Nueva Gales del Sur, uno de los motivos que permiten poner fin a un alquiler es que el propietario o uno de sus familiares necesite ocupar la vivienda. Para evitar que esta justificación se utilice simplemente para echar al arrendatario y buscar inmediatamente otro, el inmueble no puede volver a alquilarse durante al menos seis meses cuando se ha utilizado esta causa.
El caso fue descubierto dentro de los controles que realiza el organismo encargado de supervisar los alquileres. Para encontrar posibles irregularidades, utilizan un programa informático que rastrea los anuncios de viviendas y cruza esa información con los datos de las fianzas y de la finalización de los contratos. De esta forma pueden detectar si una casa vuelve a ofrecerse en alquiler poco después de haber echado al anterior inquilino alegando otro motivo.
En España, el casero puede recuperar la vivienda para uso propio o de un familiar
En España, la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) también contempla que el propietario pueda recuperar una vivienda alquilada antes de que termine el periodo de prórroga obligatoria cuando la necesita como residencia permanente para él o determinados familiares. Para ello, deben cumplirse una serie de requisitos establecidos en el artículo 9.3.
En concreto, debe haber transcurrido al menos el primer año del contrato; el arrendador tiene que ser una persona física y esta posibilidad tiene que estar expresamente recogida en el contrato de alquiler, además de que tiene que ser comunicado con al menos dos meses de antelación, explicando la causa.
Cabe señalar que tampoco vale que cualquier familiar se instale en la vivienda, tiene que ser o el propio casero o sus familiares de primer grado de consanguinidad o adopción.
Si como en este caso, se descubre que la vivienda no ha sido ocupada por esta persona tres meses después de que el inquilino abandone el inmueble, este puede reclamar. La LAU establece que dispone de 30 días para elegir entre volver a la vivienda durante un nuevo periodo de hasta cinco años, manteniendo las condiciones que tenía en el momento en el que terminó el contrato y recibiendo además una indemnización por los gastos ocasionados por el desalojo, o recibir directamente una compensación económica.
Si opta por la indemnización, la cantidad será equivalente a una mensualidad de alquiler por cada año que quedara por cumplir hasta completar los cinco años, aunque estas consecuencias no se aplican cuando la vivienda no haya podido ser ocupada por una causa de fuerza mayor.

