Sus perros se escapan continuamente para colarse en el jardín de los vecinos y uno acaba atacando a otro animal: le condenan a pagar más de 3.200 euros

El dueño recibió varias advertencias, tras las quejas de los vecinos de que los animales se escapaban, provocaban daños y no paraban de ladrar.

Dos perros en un jardín |Envato
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Que un perro u otra mascota se escape de casa en alguna ocasión puede terminar en un susto, pero cuando ocurre de forma repetida y los animales entran en otras propiedades, puede acabar convirtiéndose en un problema para todo el vecindario. Esto es lo que ha pasado en York, Reino Unido, donde un hombre ha sido condenado a pagar 3.273 euros, después de que sus tres perros se escaparan repetidamente, entraran en jardines vecinos y dos de ellos terminaran atacando a otro animal.

Las quejas comenzaron a acumularse desde noviembre de 2024. Según la información publicada por el Ayuntamiento de York a través de su web, los perros salían de la casa y se colaban en el jardín de otras viviendas del barrio, mostrando en algunas ocasiones un comportamiento incontrolado o agresivo.

Como era un problema recurrente, los vecinos terminaron poniendo una queja en el Ayuntamiento, ya que afirmaban sentirse inseguros y molestos por la situación. Tras estas quejas, el propietario de los animales recibió en primer lugar una advertencia de la administración local y, posteriormente, una notificación formal en la que se le solicitaba que tomase las medidas necesarias para evitar que estos sucesos continuaran ocurriendo.   

Dos de los perros entraron en el jardín de un vecino y atacaron a otro animal

Pese a las advertencias, los problemas continuaron y a finales de septiembre de 2025 dos de las mascotas volvieron a escaparse de la casa y entraron a la fuerza al jardín vecino, atacando al perro que se encontraba allí, provocándole heridas que necesitaron atención veterinaria.

Además, entre septiembre de 2025 y enero de 2026 siguieron registrándose avisos porque los animales se escapaban, deambulaban por la zona, entraban en otras propiedades y ladraban de forma persistente.

Fue por esto por lo que el Ayuntamiento y la Policía comenzaron a intervenir de manera más directa, y durante una de estas actuaciones descubrieron que uno de los animales, un XL Bully, no estaba registrado como exigía la normativa.

En enero de 2026, el propio dueño terminó pidiendo a los agentes que se llevaran a este perro porque reconocía que no podía controlarlo y posteriormente fue citado para prestar declaración, pero no acudió ni respondió a los intentos posteriores de contactar con él.

La Justicia le condena a pagar más de 3.200 euros 

El caso terminó en los tribunales en mayo de 2026, donde el propietario fue declarado culpable de varios delitos relacionados con perros peligrosos y comportamiento antisocial.

Aunque expresó su arrepentimiento y aseguró que estaba dispuesto a hacerse cargo de la factura veterinaria del perro que había resultado herido, finalmente fue condenado a pagar 2.762 libras, unos 3.273 euros, cantidad que incluye 500 libras de indemnización para el dueño del perro atacado.

Desde el Ayuntamiento de York recordaron una orden vigente que obliga a los propietarios a mantener a sus perros bajo control en todo momento, y consideran que no controlar o educar adecuadamente a los animales puede terminar suponiendo un peligro para otras personas y mascotas.

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