Un informe europeo elaborado por los expertos de Eurofound ha estudiado la relación entre “la gran subida” del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en España en 2019 y el mantenimiento, creación y caída del empleo, especialmente en los casos en que el sueldo era más bajo. Así, el incremento del 22,3% no coincide con una inmediata caída en los salarios de los puestos peor pagados. Para llegar a esta conclusión, se han tenido en cuenta los datos registrados durante unas dos décadas en los que se han valorado tanto la evolución del mercado laboral como la de los salarios mínimos.
Se tuvieron en cuenta el número de las personas ocupadas y las horas trabajadas en doce de los empleos con salarios bajos más numerosos del planeta y en el caso de España, los dos indicadores aumentaron en 2019 una vez que se aprobó la subida del SMI. No obstante, el informe avisa de que la tendencia durante los años posteriores y en la actualidad sigue siendo alcista y que por tanto, no se puede atribuir de modo directo a esta subida del salario mínimo.
La caída llegó en 2020 y 2021 donde Eurofound apuntó que, por darse un año después del cambio en el SMI y coincidir con la crisis del coronavirus, casi con toda seguridad estuvo influenciado por esta situación. De hecho, en 2024 que es el último año estudiado en el estudio, empleo y horas de trabajo en determinado grupo de profesiones no se había recuperado por completo.
Crece el empleo peor pagado pero pierde peso en el global
Eurofound plantea una diferenciación entre el número de trabajadores y el tanto por ciento que representan dentro del mapa del empleo, tras la caída que sucedió con la pandemia, el empleo en los puestos con salarios más bajos volvió a aumentar cuando se analiza en términos absolutos. Pero hubo una mejora ya que al final, el peso sobre el total de los asalariados no regresó a los niveles prepandemia.
Uno de los motivos que da este documento es que los puestos directivos o los que cuentan con los salarios elevados, crecieron con fuerza. Este informe muestra que en España el empleo con una remuneración más elevada siempre siguió una trayectoria uniforme de crecimiento, estable, durante el periodo estudiado.
Pero por el contrario, los peor pagados no vieron un cambio destacado tras el aumento del SMI en 2019 sino que, descendió. Por eso se pueden realizar algunas primeras valoraciones de las conclusiones del informe, y es que el hecho de que un tipo de empleo pierda peso no quiere decir que se pierdan puestos, ya que puede suceder que en esa ocupación aumenten los trabajadores pero que el resto del mercado crezca tan rápido que esta evolución no se aprecie.
En Europa aumentaron los trabajadores con sueldos bajos
Cuando se analizan los datos de los Estados miembros de la Unión Europea, se aprecia cómo 8 de cada 10 empleos con salarios bajos de los estudiados por Eurofound registraron como media, un 11,6% más de trabajadores entre 2011 y 2024 con un aumento de las horas trabajadas en un 7,6%. La participación en el global laboral bajó un 2,5% y el peso en el total del período trabajado se redujo en el 5,2%.
Sobre los profesionales afectados, los puestos de venta en el pequeño comercio fueron mermando plantillas de manera global y en la hostelería también se redujo empleo una vez que se aplicaron los cambios drásticos post pandemia. Por otro lado, aumentó el número de profesionales sanitarios y sociales así como los negocios de comida preparada.
Eurofound ha detectado una tendencia general hacia los empleos mejor remunerados apuntando a una estabilización en aquellos que cuentan con salarios intermedios. Avisa de que los empleos peor pagados pueden ser más vulnerables a los periodos de crisis económica porque durante los periodos de recesión puede bajar tanto el número de empleados como las horas de trabajo (la jornada laboral).
La subida del SMI reduce la brecha salarial
Este informe estudia cómo las subidas del SMI están relacionadas con los cambios en las empresas o con lo que pasó durante la crisis de la covid e incluso en las posteriores recesiones económicas. El análisis evidencia cómo el salario mínimo real aumenta un 1% en un año, por lo que la cuota de empleo del grupo de los puestos peor pagados baja un 0,1% y en el caso de los mejor remunerados, sube un 0,06%.
Sobre la desigualdad, aquí sí es evidente que los aumentos del SMI están asociados con una menor distancia entre los salarios de la parte baja de la distribución. Pero no identifica una relación sistemática entre estas subidas y la reducción de la desigualdad salarial en su conjunto.
Concluye que el SMI podrá mejorar los sueldos más bajos pero que para abordar las diferencias amplias hacen falta medidas como la negociación colectiva, los impuestos o las prestaciones sociales.