El informe ‘Employment and Social Developments in Europe 2026’ que se traduce como ‘Evolución del empleo y la situación social en Europa 2026’ ha colocado en el capítulo 1 una línea roja que preocupa a millones de desempleados y trabajadores de todo el continente. A los problemas económicos actuales como el encarecimiento de la electricidad, los carburantes o una inflación disparada, ahora hay que añadir que desde Bruselas se ha anunciado el frenazo a la creación de empleo, concretamente con 440.000 puestos menos de los esperados.
Aunque desde la Comisión Europea se pretende evitar el alarmismo y descartan un deterioro “brusco” del mercado laboral, lo cierto es que esperan que miles de empresas den marcha atrás en las contrataciones en lugar de despedir trabajadores. Las previsiones que llegan desde Bruselas marcan que el empleo crecerá un 0,3% este año debido al conflicto en Irán ya que antes de que comenzase, la cifra aumentaba en dos puntos porcentuales.
No son empleos que vayan a desaparecer, esto es, no serán despidos sino que las empresas van a reducir el número de ofertas de empleo y recurrirán a otras estrategias para cubrir sus necesidades sin ampliar la plantilla. Esto podría empeorar en caso de no encontrar soluciones al conflicto y en este caso, dejarían de crearse unos 900.000 puestos de trabajo.
“Ante unos mayores gastos de funcionamiento, se espera que las empresas contraten menos, y en algunos casos incluso reduzcan sus plantillas”, como aparece en el informe.
Transporte, construcción e industria serán los sectores más perjudicados
A nadie se le escapa que en estos últimos meses los vaivenes de la bolsa son constantes, tanto en la española (Ibex 35) como en Wall Street y las explicaciones que los expertos ponen sobre la mesa son el alto precio del petróleo (el barril de brent no ha parado de encarecerse desde que se cerró Ormuz) y del gas lo que hace que aumente el coste de producción de las empresas europeas especialmente en los casos en que la dependencia energética sea elevada.
La Comisión Europea ha asegurado en su informe que cuando se presentan más gastos en el funcionamiento las empresas deben contratar menos personal y en determinados casos plantear medidas como despidos colectivos. Ahora bien, este impacto no es el mismo en todos los casos y en todos los sectores. Hay algunos como la agricultura, el transporte o la industria donde la dependencia de energía es elevada y sufrirán la crisis en mayor medida. La industria manufacturera, el transporte, la construcción y el pequeño comercio así como el mayorista van a concentrar 241.000 de los 440.000 empleos que dejarán de crearse este año.
En agricultura hay que sumar además que los fertilizantes se han disparado en las últimas semanas, y a consecuencia de esto se reducirán costes bajando la empleabilidad en unos 35.000 puestos.
España está entre los países afectados
La Comisión Europea ha estudiado en qué medida esta crisis afectará a los Estados miembro concluyendo que Alemania, Polonia, Francia e Italia concentran más de la mitad del impacto en el empleo con 222.000 de los 440.000 puestos que dejarían de crearse en la UE en 2026. ¿España también? Sí, España aparece entre los que estarían significativamente afectados junto a Croacia y República Checa.
Los salarios van a verse mermados y los reales (los que no incluyen el efecto inflación) van a subir un 0,4% en 2026 frente al 1,2% previsto. Y el año que viene se recuperará este déficit en los sueldos llegando al 1,1% de crecimiento. En el caso de que la crisis sea más intensa, el crecimiento quedaría limitado al 0,2% durante 2026 y sería nulo en 2027.
El PIB cae al 1,1% en 2026 y aumenta la inflación
Desde Bruselas se ha puesto el foco en las previsiones económicas derivadas del encarecimiento de la energía. En este caso, se han considerado los parámetros que hacen referencia al Producto Interior Bruto (PIB) que en la UE ha bajado del 1,4% al 1,1% aumentando la inflación del 2,1% al 3,1%.
A pesar de estos malos datos, desde Bruselas consideran que el mercado laboral sigue ofreciendo resistencia a los vaivenes económicos y que la tasa de paro quedaría en el 6% durante este año.
La Inteligencia Artificial llega para quedarse
Este documento avisa también de los efectos del crecimiento de la Inteligencia Artificial y su irrupción en determinados sectores especialmente en los casos en los que los trabajadores deben desarrollar tareas rutinarias. Bruselas apunta a que la IA tiene ciertas ventajas como es la de eliminar la automatización y dejar más protagonismo a las tareas ‘manuales’ que son las que suman valor añadido.
Aquellos profesionales con menos experiencia consiguen más ganancias inmediatas en la productividad en el momento en que comienzan a usar la IA aunque aparecerían problemas que les ayudasen a detectar fallos. Otros problemas son el empobrecimiento del pensamiento crítico o la disminución del aprendizaje adquirido con la práctica.
Y ante todo, la importancia de no dejar trabajar a una IA sin supervisión humana. La CE pide a las empresas que acaben con estos riesgos mediante una formación más fuerte y el diálogo social de modo que el mercado se adapte a los cambios tecnológicos.
Mejores salarios y más contratos indefinidos
El informe de la UE no contiene sólo datos que inviten al pesimismo sino que alaban la buena marcha del empleo que ya está consolidado. Se apoyan en los mejores salarios, los nuevos convenios o el alto número de contratos fijos. Siguen constatándose, eso sí, importantes diferencias entre países en todos estos puntos, que conviene eliminar.
Las mejores condiciones están en actividades como las nuevas tecnologías, la administración pública o los servicios técnicos. Además se ha constatado que las empresas presentan problemas para conseguir trabajadores en los sectores donde hay horarios complicados, menos seguridad laboral y peores sueldos.